18 de febrero 2010 - 00:00

A Banfield le sobró altura

Todos abrazan a Walter Erviti, que abrió el camino a la goleada. Banfield no dejó dudas y ni se acordó de la altura.
Todos abrazan a Walter Erviti, que abrió el camino a la goleada. Banfield no dejó dudas y ni se acordó de la altura.
Banfield logró un triunfo fundamental para empezar a soñar con clasificarse a los octavos de final de la Copa Libertadores. Golear al Deportivo Cuenca en su estadio y a más de 2.500 metros de altura no es cosa de todos los días, y Banfield lo logró con tanta simpleza como vuelo futbolístico.

Desde la calidad enorme de Walter Erviti (quien, además, abrió el camino a la goleada con un zurdazo de 25 metros a un ángulo), pasando por el talento de James Rodríguez (que otra vez, como ante Lanús, hizo un gol definiendo con mucha categoría) y la capacidad de desequilibrio de Sebastián «Papelito» Fernández (el único del fútbol argentino citado por Tabárez para la selección uruguaya), que marcó los otros dos goles aprovechando rebotes del arquero argentino Dreer.

Banfield fue mucho más que Deportivo Cuenca. No sintió para nada la altura y supo graduar el partido para lograr un triunfo que vale muchísimo.

Cuenca quiso aprovechar la ventaja de la altura presionando en el medio y rematando de larga distancia, pero cuando lo logró, se encontró con la firmeza de Lucchetti y un medio campo que fue un reloj en el manejo de la pelota.

Banfield dio un paso fundamental para clasificarse a los octavos de final: ya sumó 6 puntos sobre 6 posibles, y la única perla negra fue la expulsión, con penal incluido, de Marcelo Bustamante justo cuando Julio Falcioni lo iba a reemplazar por José Shaffer. Pero fue una gota en el mar, en un triunfo que será muy recordado.

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