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A conformarse con lo que hay

«Los estadounidenses tendrían que haber esperado que el Ejército y la Policía iraquíes terminen su formación y sean una fuerza verdaderamente leal», confió Alí Jalaf, un ingeniero de 30 años, en el barrio de Salhiya, en el centro de Bagdad.
Luego de siete años de controvertida ocupación, la noticia es positiva por muchos civiles traumatizados por los métodos a veces brutales de los comandos norteamericanos. El problema radica en la agenda del repliegue.
«Nuestras fuerzas no están listas para proteger a la población», consideró Muna Jasim Alí, una profesora de Basora (sur) de 31 años. «La prueba está en que los atentados ocurren en lugares con un número importante de tropas iraquíes», afirma. El atentado más sangriento del año ocurrió el martes, cuando un suicida mató al menos a 59 personas en un centro de reclutamiento del Ejército, en el corazón de Bagdad, lo que ilustra las dificultades para controlar la situación.
Al respecto, las voces oficiales se contradicen: mientras el vocero del Gobierno iraquí, Ali al-Dabbagh afirma que los militares locales «están suficientemente preparadas para afrontar la amenaza» de la violencia, el general Babaker Zebari, jefe del Estado Mayor considera que la retirada es prematura. Su ejército no estaría listo antes de 2020.
Esta última opinión es compartida por muchos iraquíes. «La gente acusa a las fuerzas de seguridad, pero trabajamos 16 horas por día debajo de este calor y estamos cansados», dijo un policía en un puesto de control de la capital, que quiso conservar el anonimato. «La retirada de los norteamericanos nos va a dar aún más trabajo», deploró.
Abú Alí, un funcionario de 34 años del Ministerio del Interior, consideró que los atentados se habían reanudado luego de la retirada norteamericana de las ciudades a fines de 2009. «Si se van completamente, ¿qué va a pasar? Deben quedarse porque el Gobierno no controla nada», dijo.
Cinco meses después de las legislativas, los partidos iraquíes aún no encontraron un acuerdo para formar una coalición de Gobierno.
Amer Ahmed al-Obaidi, de 46 años, jefe de una tribu de la provincia de Diyala, destacó que habría preferido una retirada gradual bajo supervisión de la ONU: «Nuestras fuerzas carecen de experiencia y de material», aseguró.
«En el contexto actual, los estadounidenses deben quedarse porque su partida prematura alentará las acciones de nuestros vecinos, tanto del este como del oeste», advirtió el jeque Salman Mohamed Jalaf.
Agencia AFP


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