A “Depredadores” le quedan pocas sorpresas

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«Depredadores» (Predators, EE.UU., 2010, habl. en inglés). Dir.: N. Antal. Int.: A. Brody, L. Fishburne, A. Braga, T. Grace, D. Trejo.

Si Robert Rodriguez hubiera aportado un poco más del delirante humor negro de «Planet Terror», la franquicia de los depredadores tendría algo más sustancioso que ofrecer. Pero, limitándose al rol de productor, Rodríguez siguió mas o menos las reglas de los films anteriores, intentando aunque sea darle un tono más fantástico al ambientar directamente la acción en otro planeta. Esta es toda una diferencia, ya que los cuatro films anteriores, incluyendo los dos enfrentamientos entre los predators y los aliens, transcurrían en la Tierra.

Esta quinta película de la saga parece una mezcla de algún capítulo de la «Dimensión desconocida» con la fórmula de «El Malvado Zaroff», aquella película de la década de 1930 sobre un villano cazador de seres humanos. Aquí, Adrien Brody y un grupo de mercenarios, gangsters, convictos y soldados, todos armados hasta los dientes menos un médico -cuya sola presencia evidentemente esconde algo raro-, son lanzados en paracaídas a una selva extraña, llena de trampas y señales extraterrestres.

Lo mejor del film es esta primera parte, ya que el paseo por la jungla incluye extrañas criaturas similares a perros alienígenas que protagonizan una vertiginosa escena de super acción mucho más original que todo lo demás, dada la presencia de estos ominosos mastines raza Predator. Otro muy buen momento es un duelo samurai entre un yakuza y un predator.

Pero luego el guión va cayendo en lugares más o menos comunes, y si bien se reserva una sorpresa muy bien aprovechada por el actor Laurence Fishburne en un papel a su medida, la película transita prácticamente las mismas situaciiones ya vistas en las entregas previas. Apenas hay un intento de describir más profundamente las costumbres sociales de los predators y algunos conflictos entre ellos, pero tampoco se llega a bucear mucho en la naturaleza de estos cazadores del espacio.

La sorpresa es Adrien Brody convertido en un implacable héroe, capaz de infundirle respeto al siempre malísimo Danny Trejo, el único de los terrícolas casi más fiero que los predators.

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