A falta de Ganancias, suben salario mínimo

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• EVALÚAN AUMENTO DE PISO SALARIAL DEL 32%.

El Gobierno intentará esta semana reencauzar su vínculo con el sindicalismo afín. Con señales de que no habrá cambios inminentes en el Impuesto a las Ganancias, desde el Ejecutivo buscarán aplacar la ansiedad gremial con una agenda alternativa que tendrá entre sus ítems principales la convocatoria al Consejo del Salario Mínimo, el mes que viene, con una suba que se prevé cercana al 32 por ciento. Con ese temario en vista el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, recibirá esta tarde al líder de la CGT oficialista, Antonio Caló, junto a una reducida comitiva de dirigentes.

La falta de actualización de Ganancias logró unificar el discurso de todo el movimiento obrero organizado. Bajo esa bandera se ubicaron las tres versiones de la CGT (la oficialista de Caló, la opositora de Hugo Moyano y la Azul y Blanca de Luis Barrionuevo) y las dos de la CTA (la más cercana al Gobierno, de Hugo Yasky, y la disidente, de Pablo Micheli). Sin embargo, Cristina de Kirchner ordenó bajar las expectativas por un eventual cambio en el gravamen.

La explicación oficial es que el Decreto 1242/2013, que fijó el año pasado un nuevo mínimo no imponible de 15 mil pesos de salario en bruto, estableció implícitamente que quienes quedaron exentos en ese momento del pago del tributo permanecerán así hasta la publicación de una nueva norma aclaratoria. Es decir que si los que percibían hasta agosto del año pasado menos de 15 mil pesos, por más que desde entonces hubiesen obtenido aumentos salariales por encima de ese valor seguirán exceptuados del pago. Es decir que el impuesto será para los mismos 1.070.000 asalariados que el año pasado, un 10% del total de trabajadores registrados.

En la CGT hay resignación acerca de Ganancias. Pero admiten que están en la obligación de reclamar la modificación del tributo, tanto por presión de las bases sindicales -los dirigentes tradicionales les temen, sobre todo, a los delegados de partidos de izquierda- como por los posicionamientos previos en ese sentido de las vertientes opositoras de ambas centrales obreras.

Caló irá esta tarde a la Casa de Gobierno junto a Omar Viviani (taxistas), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias). La reunión con Capitanich está prevista a las 18, y en la central sindical no descartan una aparición de Cristina de Kirchner. Es que en el Consejo Directivo de la CGT de la semana pasada se había resuelto aceptar sólo una audiencia con la mandataria, luego de sucesivas respuestas evasivas o negativas de los funcionarios de segunda línea.

Al menos en un punto de la agenda hay coincidencia: el llamado al Consejo del Salario Mínimo, el mes que viene, tendrá como piso de negociación el promedio de la última ronda de paritarias, que según el Ministerio de Trabajo fue de 29,7 por ciento. De hecho, tanto en el Gobierno como en la CGT de Caló creen que un cierre lógico sería "un par de puntos por encima" de ese promedio, como afirmó ayer Ricardo Pignanelli, líder del gremio de mecánicos (SMATA). En esa línea, el nuevo piso salarial debería pasar de los actuales $ 3.600 a un valor de entre 4.700 y 4.800 pesos.

Pignanelli, en tanto, se refirió ayer en radio América a otra de las preocupaciones sindicales, en particular en el sector industrial. Dijo que en el sector automotor permanecen bajo licenciamientos unos 9.000 operarios, y que el número se amplía a 12 mil al contabilizarse las fábricas de autopartes. Y agregó que desde que este año bajó la producción se perdieron unos 500 puestos de trabajo.

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