31 de julio 2009 - 00:00

A la espera de definiciones

El cuadro adjunto muestra la proyección de resultados para la zona oeste de Buenos Aires, sobre la base de los precios estimados a cosecha 2010, para trigo, girasol, maíz y soja. Se presentan las cifras para los cultivos realizados por administración en campo propio y bajo la forma de arrendamiento en campos de terceros.

Las precipitaciones caídas en la zona en las últimas semanas fueron escasas, entre 10 y 30 mm, y el perfil del suelo sigue con muy poca reserva de humedad. El poco trigo implantado evoluciona en forma lenta por la sucesión de heladas, que es algo típico para la época, pero tiene pocas reservas de humedad. Serán necesarias lluvias en el corto plazo para que evolucione en forma normal la etapa de macollaje y encañazón. En este sentido, los pronósticos climáticos son algo más alentadores en cuanto a precipitaciones para los próximos meses, ya que las temperaturas subsuperficiales en el océano Pacífico están marcando una posible evolución hacia un fenómeno de El Niño.

La evolución de las pasturas y verdeos es muy pobre. Se nota el efecto devastador de la prolongada sequía en las pasturas, que han perdido capacidad de producción por muerte de plantas y enmalezamiento.

Se aproxima la siembra de maíz, pero las ventas de semilla vienen muy lentas; se estima que se ha vendido el 40% de lo que se había cerrado a las misma fecha el año pasado, si bien se reactivaron algo luego de las últimas lluvias. La superficie a sembrar con maíz caería respecto de la última campaña. Sin embargo, de la superficie que no se sembró con trigo puede destinarse una parte al maíz. También hay una caída prevista en el área de girasol, que pasaría a soja.

Las proyecciones de resultados del cuadro adjunto explican en cierta forma lo que está pasando con las perspectivas de siembra. La soja es la que presenta los resultados proyectados más altos para siembras en campo propio, seguida por el maíz y el girasol. La desventaja del maíz radica en que requiere mayor inversión por hectárea que la soja, en un contexto de restricción financiera para el sector.

Para siembras en campos arrendados, las proyecciones muestran quebrantos para el rango de rindes bajos. Se asume que por la mayor inversión el maíz paga un arrendamiento más bajo que la soja; para el rango de rindes altos, los resultados son algo más altos en maíz que en soja, y de quebranto para el girasol.

El agro está a la espera de definiciones por parte del Gobierno que apunten a recuperar el potencial productivo y exportador del sector y a poner nuevamente en marcha la economía del interior del país.

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