El estadio Verizon Center de Washington se inundó el lunes de aplausos cuando la famosa Kiss Cam logró inmortalizar a través de su pantalla gigante el beso que el presidente estadounidense, Barack Obama, le dio a su esposa Michelle. Ésta fue la segunda vez que la pareja presidencial termina en el objetivo de la cámara durante un partido de básquet. A simple vista, la romántica imagen parece refutar la confesión que la primera dama le hizo la semana pasada a la revista italiana Chi: «A veces siento que Barack no me quiere».
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