«A los productores les sacaron, en las últimas campañas, cerca de u$s 3.000 millones que fueron transferidos hacia otros sectores. A pesar de lo que puede pensarse, ese dinero no pasó directamente de vendedores a compradores; lo que hubo fue mucha filtración para subsidiar el consumo de gente que no debería haber sido beneficiada, como los no pobres», sostuvo Raúl Dente, gerente del Centro de Acopiadores de Cereales.
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En el programa de radio Colonia (AM 590) «Siempre que llovió..., paró», Dente remarcó que «en una visión de muy corto plazo es cierto que hubo algunos que hicieron diferencias importantes y que otros las cedieron. Pero cuando uno mira hacia dónde fueron esos u$s 3.000 millones, es mínima la porción que fue a sectores de la comercialización y es mucho lo que se filtró hacia sectores que no están claramente identificados». Y agregó: «Hemos realizado un trabajo donde se ven los números que demuestran que el actual sistema de comercialización es ineficiente, por la capacidad productiva que les sacamos a todos los productores en dos campañas. Además de inequitativo, porque el 60% de los subsidios se redistribuyó a los no pobres. Volvamos a competir, que el precio refleje la escasez y, si tenemos que subsidiar a alguien, que sea a los pobres y no les subsidiemos el pan a los consumidores de Recoleta».
El especialista en cereales se preguntó: «¿Por qué no volvemos a lo que se hacía en 2006? Debe haber mercados, precios, financiamiento, competencia y pelea. Tenemos que terminar con esta especie de cuento de la protección de la matriz de la seguridad alimentaria y la mesa de los argentinos, que para lo único que sirve es para proteger a los que tienen plata».
Consultado acerca del estado de ánimo de los productores, respondió que «es de desánimo y bronca acumulada. Todo el mundo está esperando que haya una rectificación del rumbo por parte de las autoridades; que den alguna señal para que esto se vuelva a reencauzar; si no, realmente, independientemente de las cuestiones climáticas, las decisiones de siembra van a ser catastróficas, eso es lo que sigue reinando».
Para el dirigente, «con tres o cuatro señales, como dejar trabajar sobre un esquema basado en la vuelta a la libertad y la competitividad de los mercados, revertiría fuertemente las decisiones de los productores. Deben ser señales creíbles con futuro, permanentes, no para un período».
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