La confianza de los consumidores está debajo del nivel de marzo cuando el mercado financiero marcaba los mínimos del año. Sin embargo el precio de acciones, bonos y commodities están prácticamente en los máximos de 2009. Esto muestra el evidente desenganche que hay entre la economía real y la financiera (que crece alimentada por la mano del Estado y no por las ganancias de la empresa o la mejora económica). Eventualmente la realidad se impondrá, pero esto puede tomar días o años. Es cierto que la economía real podría comenzar a crecer más rápido que la especulativa, pero hasta los técnicos de la Fed afirman que tomará de cinco a seis años para que volvamos a hablar de una economía o un mercado laboral normal. Entre tantos otros, el peligro es que en el ínterin vamos generando una burbuja especulativa similar a la que precedió la actual crisis, que si no se resuelve bien, puede derivar en otra de efectos imponderables. Que las cosas no están bien lo reflejó ayer la revisión del PBI del tercer trimestre que nos mostró una economía creciendo al 2,8% anualizado (en línea con las últimas estimaciones, pero insuficiente para que se recuperen empleos y muy por debajo del 3,5% que se informó originalmente) y el FDIC que afirmó que el número de bancos en problemas paso el último mes de 416 a 552 y que su déficit operativo supera los u$s 8.000 millones. Otro dato en este sentido lo dieron el precio del petróleo que retrocedió un 1,99% a u$s 76,02 por barril y el del oro avanzando el 0,1%, a un nuevo récord en u$s 1165,5 por onza (el dólar trepó un 0,013%, los commodities bajaron el 1%). Con 950 millones de papeles operados, lo que digamos sobre el mercado hay que tomarlo con pinzas, pero no podemos dejar de decir que nos sorprendió la calma que experimentaron los precios de los distintos activos y que el Dow apenas se moviera un escueto 0,16%.
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