31 de mayo 2016 - 00:00

A rodar

• El precio de los autos es siempre un tema que se presta para la discusión. Se repitió ayer con la nota publicada por este diario que hablaba del aumento del 25% en dólares que habían sufrido los 0 km en los últimos 3 meses, por la caída de la moneda estadounidense. También, obviamente, porque en pesos siguieron subiendo. Hubo mucha repercusión. En redes sociales, en sitios especializados y en fabricantes y concesionarias. En estas últimas causó bastante malestar, por cierto. La queja es porque algunos modelos que se utilizaron en la comparación están bonificados, por lo que el comprador paga menos (en pesos o en dólares) que el valor de lista. Es verdad. Pero esto es un hecho circunstancial porque cuando la promoción deje de estar vigente se pagará el precio a pleno. Las cosas valen lo que fija el precio de lista y no el valor de los días que tiene descuento. De todas maneras la suba en dólares de los bienes no es un mal exclusivo de la industria automotriz. En la Argentina, en los últimos tres meses, todo subió en dólares. La leche, el pan, las prepagas o las expensas. El problema es la inflación.

• Un dato que tiene que ver con los precios de los autos es lo que puede suceder con los Impuestos Internos. Hasta fin de junio rige el esquema actual y en esta columna se adelantó que desde ADEFA ya enviaron una carta al Gobierno para solicitar una suba del 15% de las bases imponibles. Cada vez hay más dudas de lo que puede pasar. El problema es que esta baja del dólar de los últimos tres meses no la esperaba nadie. Lo que está sucediendo es que los autos premium -a los que más afecta este gravamen- siguen bajando en pesos por la caída de la divisa estadounidense porque sus listas se fijan en esta moneda. Entonces, dar una suba de la base imponible es aumentar en dólares la base imponible. Esto sería un beneficio que nunca tuvieron desde que se modificó este impuesto, durante la gestión kirchnerista, en enero de 2014.

• Pero hay otro tema. La oferta de vehículos premium se está empezando a normalizar después de las restricciones de los últimos años. Los barcos están llegando y habrá mucha competencia en los próximos meses. Al tener sus precios hacia abajo va a funcionar como un techo para los valores de la alta gama generalista y, en cadena, para todo el resto. Si suben la alícuota, tendrán más margen para aumentar. El ministro de Producción, Francisco Cabrera, se reunió con empresarios de otros sectores para anunciarles que está abriendo la importación porque se descontrolaron con los precios. ¿Hará lo mismo con el mercado de autos?

Horacio Alonso

Dejá tu comentario