Aborto: dardos sin descanso en la primera ronda del Senado

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Fuertes cruces entre médicos y abogados. Clima de Cámara alta con menor show que en Diputados. Gobierno ratificó postura de no vetar la interrupción voluntaria del embarazo en caso de ser sancionada el 8 de agosto. próximo.

Las comisiones de Salud; Justicia y Asuntos Penales; y Asuntos Constitucionales del Senado moderaron ayer la primera ronda de exposiciones sobre el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo (IVE). La iniciativa, que buscará ser dictaminada el 1 de agosto y será votada en el recinto -con o sin despachos- el 8 de agosto próximo, ratificó la inmensa grieta entre defensores y detractores que disertaron ayer en el Congreso, quienes lo hicieron en un clima de mayor respeto y con menos show que el que se dio por momentos en Diputados. Veamos:

*El puntapié inicial lo dio la secretaria general del Sindicato de Amas de Casa, Lucila Colombo, otrora mano derecha de Guillermo Moreno en épocas cristichavistas. La exresponsable del Consejo Nacional de la Mujer de 2004 a 2008 dejó en claro su rechazo a la legalización del aborto. "No creo que sea un derecho de las mujeres sobre nuestro cuerpo", disparó, y luego criticó al ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, quien apoya la ley mientras "que en las salas no hay preservativos o se desmantelan programas de salud comunitaria".

Minutos después, el filósofo y rabino Fernando Szlajen aseguró que "matar a un ser humano que no amenaza a otro carece de fundamento racional, científico o moral"; que "el aborto a demanda no es problema sanitario sino humano y es el síntoma más crudo de la realidad humana"; y que "eliminar una vida humana no es la solución". El sendero para denostar la iniciativa de IVE siguió con el abogado Manuel Mansilla, quien manifestó que "el derecho a la vida desde la concepción está en normas de máxima jerarquía de nuestro país" y que la Convención Americana de Derechos Humanos que avala la Argentina "no permite que la vida quede en manos de otra persona de manera arbitraria".

*El primer freno al impulso antiaborto se dio tras los misiles del médico Fernando Secin, quien alertó sobre los riesgos económicos de votar una ley sobre "una causa de muerte que está en el puesto 40". "Usted comparó a lo que se está discutiendo con la desaparición forzada de personas. En el marco del respeto con el que estamos llevando este debate, me parece que a veces las palabras tenemos que usarlas con un criterio prudencial respecto a una experiencia trágica de la Argentina", lanzó el jefe del PJ, Miguel Pichetto.

*Una exposición clara y concisa en apoyo al proyecto fue la del médico Leandro Cahn, de la Fundación Huésped. "Mirar para otro lado es claramente ser parte del problema (...) La ley en todo caso garantiza el aborto en un contexto seguro (...) para evitar el sufrimiento de las mujeres más desposeídas", señaló el profesional, quien además exigió "educación en contexto de equidad". Ante una consulta de la salteña Cristina Fiore sobre el desarrollo de un feto a las 14 semanas, Cahn replicó: "No tiene la característica de una persona. Sí es vida pero también los es una célula, y eso no significa que sea una persona. El sistema nervioso no se completa hasta después de la semana 14".

"Estas son decisiones personalísimas que tienen que quedar fuera del alcance de magistrados (...) El proyecto debe ser votado ya y sin modificaciones (...) para no mantener estructuras arcaicas", sumó la médica psicoanalista Martha Rosenberg, quien recordó al "enorme movimiento social que fue obturado por fuerzas conservadoras y clericales". Por su parte, la también médica Patricia Rosemberg contó que desde 1983 murieron 3030 mujeres por causas relacionadas con abortos, y resaltó el período de cinco días -consejerías- que contiene la ley para "no convencer a nadie sino para que se pueda tomar la decisión con el acompañamiento de un equipo profesional e integrado".

*Otros dos abogados cruzaron opiniones. Por un lado, el doctor en derecho Martín Farrell aseveró que "sería muy cruel obligar a una mujer a continuar un embarazo para entregar a su hijo" y que "la autonomía es un principio liberal" a respetar, ya que va en línea con los derechos y garantías de la Constitución. Además, alentó a "traer el Código Penal al siglo 21" y se opuso a la objeción de conciencia institucional "porque no existe". En tanto, Hernán Munilla Lacasa remarcó la "desigualdad de género, porque al padre no se lo tiene en cuenta" ante este tipo de decisiones, y se opuso al "aborto soberano hasta la semana 14" que vuelve a ser penado ni bien arranca la semana 15. A lo último de la ronda de ayer, la especialista en sociología jurídica Angélica Gelli expresó que el proyecto no permite ninguna "interrupción" del embarazo sino que avala la "supresión", debido a que el primer término trataría sobre procesos que pueden ser retomados.

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