29 de noviembre 2012 - 00:00

Abrazos y fotos, juego del todos con (vs.) todos

La efeméride política, más allá del número redondo de los 40 años, revitalizó el abrazo que el 19 de noviembre de 1972 se dieron Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín, episodio que tuvo ayer homenajes legislativos, y hoy tendrá su versión bipartidista pero anti-K.

Hugo Moyano se codeará con radicales y peronistas en una junta organizada por la Fundación Consenso que regentea Rafael Pascual, exjefe del Congreso en tiempos de Fernando de la Rúa, ahora enfocado en acercar a versiones y personajes diferentes de la política.

El camionero compartirá escenario con Gustavo Posse, el intendente de San Isidro, un radical sui generis no sólo porque suele ir a las elecciones con marca propia, aunque capturando el control del sello UCR y de la lista 3, que tiene experiencia en las cercanías PJ.

Su padre, de hecho, fue en 2003 socio de Moyano cuando ambos, por distintas vías, confluyeron en el armado presidencial de Adolfo Rodríguez Saá de quien el «Cholo» Posse, quien era considerado el más peronista de los radicales, fue candidato a vice.

El camionero, por entonces, era la pata sindical del adolfismo donde también reportaba, con impronta bonaerense, Aldo Rico y como vertiente piquetera, Raúl Castells. Pasó una década pero, este atardecer, bajo el influjo de Perón-Balbín, Moyano y Posse se mostrarán juntos.

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La reunión Moyano-Posse, patrocinada por Pascual y a la que también asistirá Julio Bárbaro, hoy por hoy el peronólogo más encendido en TV, transita el relato del consenso (oportuno el nombre de la fundación del exdiputado radical) que suma millaje en tiempos de entreveros.

En rigor, suma otra ficha a un juego a veces público a veces privado en el que todos se pelean con todos al tiempo que todos se ven y hablan con todos. Pascual trajo, por caso, a De la Sota que a su vez se vio con Jesús Cariglino que se ve seguido con Massa.

El de Tigre, en tanto, charla con Daniel Scioli y tiene canales abiertos con la Casa Rosada mientras que le atribuyen haberse visto unos días atrás con Mauricio Macri, el jefe del PRO que se juntó con Ricardo Alfonsín, que antes había dicho que el porteño era «su límite».

Alfonsín que deja correr la hipótesis de un acuerdo con el FAP de Hermes Binner, aunque eso aparece resistido por radicales como Posse, que se mostró con Cariglino y los Macri, Mauricio y Jorge, que se resisten a asumir que su aliado «natural» es Francisco de Narváez, que posó hace días con Scioli, el portador del álbum fotográfico más diverso de la política, y el kirchnerista menos querido por el kirchnerismo.

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