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Abre hoy en el Borges Bienal Internacional de Fotografía
«Time To Lose And Time To Seek», de Bova. «Se verán imágenes que no son habituales en la Argentina como los trabajos de fotógrafos de Africa, Europa del Este y Croacia», dice el curador Julio Hardy.
El centro de la Bienal está constituido por imágenes realizadas por mujeres en el marco de las dos primeras ediciones del Premio Julia Margaret Cameron para fotógrafas («La Mujer detrás de la Cámara») que organizó The Worldwide Photography Gala Awards (WPGA) en 2010 y 2011, además de obras seleccionadas en los Premios Pollux y Premios Jacob Riis. «La mujer estuvo siempre postergada en todo», justifica Hardy la elección de género para esta Bienal, que tuvo su primera edición en Madrid. «Y no sólo en las artes, sino en la política, en la economía. Es hora de que ocupen un espacio que le fue escamoteado».
La selección de las 320 obras se hizo sobre un total de casi 17.000 fotografías enviadas. «Hay grandes fotógrafas, y otras con menor trayectoria pero todas profesionales. Todas tienen valor de mercado. La única condición que se impuso fue que, como esta Bienal concluirá en un remate benéfico, donaran la obra».
El curador también señala que «se van a ver imágenes que no son habituales en la Argentina como los trabajos de fotógrafos de Africa, Europa del Este y Croacia, donde hay corrientes contemporáneas interesantes. Es una exhibición diferente porque muestra las tendencias fotográficas de culturas muy disímiles».
La Bienal se divide en dos categorías: la de fine art -con un enfoque artístico contemporáneo- y la de tomas documentales, que incluye proyectos editoriales. «Se verán fotos de los conflictos bélicos en Afganistán, aunque el común denominador, son fotos sobre las consecuencias de estos conflictos porque no es habitual que haya mujeres corresponsales de guerra», agrega Hardy. «El rasgo central de esta muestra es la mirada femenina», insiste. «Imágenes seleccionadas por un jurado de lujo en la materia, como Mary Ellen Mark (que fue la descubridora fotográfica, por ejemplo, de la Madre Teresa de Calcuta y de los prostíbulos de Beirut), Kim Weston, Olivia Arthur y Alessandra Sanguinetti de la mítica agencia Magnum; Carol McCusker, curadora del Museo de Fotografía de San Diego; Rossana Checchi y Vanessa Winship».
La elección de Buenos Aires para realizar esta Bienal, que se extenderá hasta el 29 de febrero, responde a que «la ciudad en este momento tiene un movimiento cultural y fotográfico interesante, similar al de Berlín, París y Londres y se está comenzando a ver a la fotografía como arte», dice Hardy. Esta exhibición se pensó con dos objetivos: «por un lado, el benéfico y, por otro, ayudar en el desarrollo de la carrera de fotógrafos emergentes, que se dedican al arte y al fotoperiodismo; esta muestra les permite una exposición ante la prensa, el público y los coleccionistas como forma de potenciar sus trabajos», agregó.
La subasta de las obras, a beneficio de las fundaciones Fleni y Save the Children, será el 14 de febrero a las 19 en el Malba.
«La foto cobró un nivel documental y artístico distinto. La mitad de los fotógrafos que exponen en la Bienal hacen arte y no viven de la foto», añadió Hardy, que comparte la curaduría con Virginia Fabri, del Borges y Analy Werbin, de WPGA. Y toda fotografía expuesta aquí es una obra de arte. A veces me llama la atención cuando la gente señala que una fotografía trabajada no es auténtica. ¿Qué quiere decir eso? Todos sabemos que aun en la época del revelado analógico había intervenciones, se podía virar al oro, se podían hacer collages. Aquí tenemos, en esta Bienal, auténticas obras de arte de fotos trabajadas con pintura, o con photoshop».
Para terminar de desmitificar el sentido de lo «espontáneo», Hardy recordó la anécdota de la famosa foto del beso de Robert Doisneau. «Cuando se presentó la supuesta mujer a la que Doisneau había sorprendido en su intimidad, en el momento del beso con el soldado, su pareja, él demostró que en realidad esa foto le había sido encargado por la revista Life, y que quienes allí posaban no eran otra cosa que modelos profesionales. ¿Pero invalida eso el efecto extraordinario que ha tenido esa foto a lo largo de la historia?»
Durante la muestra habrá conferencias de fotógrafos invitados como Gloriann Liu (que trabajó sobre Afganistán) y la rusa Katja Ekaterinova, que fotografió la infancia. También está previsto para el 24 de enero en el Centro Cultural Borges un recital de León Gieco y Mundo Alas.

