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Abriendo el paracaídas

Revisando todo dato con semblante de positivo, extrajeron uno de tipo «inmobiliario» y -a lomos del mismo- se halló el deseado efecto de flotar, evitando derrape a pique. Nada importante en el saldo, pero casi un 0,3% (y a favor) lució como un símbolo de alivio. Los europeos entraron en la misma corriente, en tanto se continúa con la vigilia por aquello que se «cocine» durante jueves y viernes en su región. Llegaba la señal a otros mercados, el Bovespa desarrolló una rueda sumamente inocua y hasta cerrar casi en el neutro. Finalmente, el Merval no se salió de la ruta marcada por los demás y también realizó una sesión de escaso vuelo. No dio para repuntes, por más que tocó un máximo de 2.293 -pretencioso- y concluyendo con 2.276 puntos, cerca del mínimo y marcando módica rebaja del 0,5 por ciento. Con 27 papeles en repunte, por otros 38 con nuevas pérdidas, la nota excluyente de la jornada estuvo radicada en el estado «indigente» de los negocios con acciones. Sin llegar a los 27 millones de pesos de efectivo, evidenciando una ausencia angustiante de demanda. Y debiendo la oferta recoger al máximo sus partidas en venta con tal de no dañar cotizaciones (más que lo imprescindible). Como para decir que no se pudo «hacer mercado». La Bolsa, una sombra...


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