30 de enero 2013 - 00:00

Acuerdo Argentina-Irán aún divide opiniones: familiares, con reparos

Héctor Timerman se reunió ayer con Guillermo Borger y Julio Schlosser, de la AMIA y la DAIA, junto a familiares de víctimas del atentado, para intentar explicar el acuerdo con Irán. No todos quedaron convencidos.
Héctor Timerman se reunió ayer con Guillermo Borger y Julio Schlosser, de la AMIA y la DAIA, junto a familiares de víctimas del atentado, para intentar explicar el acuerdo con Irán. No todos quedaron convencidos.
Héctor Timerman se reunió ayer con directivos de la AMIA, la DAIA y familiares de las víctimas del atentado a la entidad judía ocurrido en 1994 para explicarles los alcances del acuerdo que el país firmó con Irán (que ahora deberá ser ratificado por el Congreso) para crear la Comisión de la Verdad con la intención de avanzar en la investigación del atentado a la AMIA y avalando al mismo tiempo la posibilidad de que jueces argentinos les tomen declaración en Teherán a los iraníes acusados.

En el encuentro hasta comenzó a circular el nombre del jurista internacional que podría representar a la Argentina: el exjuez español Baltasar Garzón, quien ya se desempeña ad honorem como asesor de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados.

Si bien en un primer momento tras la reunión con el canciller todo indicaba que las explicaciones podían llegar a satisfacer a los grupos de familiares de las víctimas del atentado, sobre la tarde algunos de ellos manifestaron su preocupación (siempre off the record) a las autoridades comunitarias.

La sensación general indica que, a pesar de las primeras declaraciones de familiares más contemplativas con la posición del Gobierno, la preocupación por los efectos del acuerdo es compartida por grandes sectores de la comunidad judía. Todo se vio potenciado más tarde con la inusual terminología que utilizó la Cancillería en el comunicado donde le respondió a Israel su pedido de explicaciones por la negociación con Irán.

La intranquilidad de algunos dirigentes de la comunidad judía tiene algunos justificativos inmediatos, más allá del contenido del acuerdo. Se les había comunicado que participarían del «bordado» de ese acuerdo y se terminaron enterando cuando leyeron los Twitter presidenciales que lo anunciaban.

Hubo otros pasos de esta historia que aún no terminaron de clarificarse. Memoria Activa, por ejemplo, tuvo una reunión previa con la Cancillería sobre la que no se informó el contenido: «Se desconoce qué se trató en esa reunión», reconocían ayer en la comunidad.

Tras ese antecedente llegó la reunión con AMIA y DAIA. Allí a puertas cerradas se les confió a los dirigentes y familiares que el acuerdo encontraba justificación en que hace 20 años no se registran avances concretos en el juicio y que esta opción permitiría, al menos, avanzar con los testimonios.

En la comunidad judía, más allá de apoyos públicos, todos están convencidos de que esta opción va a un punto muerto. «Suponiendo que la Justicia argentina encuentre algo, ¿qué va a hacer la Justicia iraní? ¿Va a ejecutar la sentencia?», era la pregunta que más se repetía ayer.

Fue por eso que en la reunión de la mañana con Timerman apareció un apoyo más o menos generalizado que el Gobierno enseguida difundió. Pero por la tarde, en un segundo encuentro, sin funcionarios, unas 10 familias de víctimas aparecieron claramente en contra de la vía elegida por el Gobierno.

De ahí se explica la sucesión de declaraciones que se escucharon ayer. Tras la reunión, en la voz de Guillermo Borger y Julio Schlosser, titulares de la AMIA y la DAIA, respectivamente, la comunidad judía admitió que hubo «importantes aclaraciones del canciller» sobre el memorándum firmado entre Timerman y su par iraní, Ali Akbar Salehi.

«Hubo importantes aclaraciones del canciller, como que será una indagatoria», comenzó Borger, a quien luego se sumó Schlosser: «Nos explicó que la comisión no va a interferir en el accionar de la Justicia argentina».

Satisfacción

«Me alegro de que todos estemos encaminados a que se cumpla con lo escrito en el memorándum. Nos vamos todos con la satisfacción de buscar justicia. Este es un paso más hacia la memoria, verdad y justicia, es un paso más hacia el final del camino», sostuvo Timerman en una conferencia de prensa que compartió con los dirigentes, posterior al encuentro en la sede de la AMIA, en Pasteur al 600.

Los familiares, a través de Sergio Burstein, rescataron que Timerman brindó una «respuesta directa y concreta», luego de todos los trascendidos de las últimas horas. «Quedó aclarado que la comisión no va a ser vinculante, que no íbamos a aceptar nada que no fuera bajo las leyes argentinas, con esas condiciones estamos de acuerdo en que se lleve adelante», explicó Burstein. En diálogo con este diario, agregó: «Recibimos garantías de que nada en el memorándum implica obstáculo alguno para que la causa siga adelante según las generalidades de la ley, sin condicionamientos».

Timerman primero se reunió a solas con los presidentes y luego subió hasta la sala de sesiones del quinto piso para sumarse a otras autoridades de las mencionadas entidades y familiares de las víctimas, donde estaban representadas las distintas corrientes.

Allí Timerman explicó que la Comisión de la Verdad -integrada por dos argentinos, dos iraníes y un presidente que elegirán de común acuerdo- «no tendrá intervención, sino que hará una supervisión» del trabajo del juez Rodolfo Canicoba Corral y el fiscal Alberto Nisman.

«El juicio continúa en la Argentina con un juez argentino y un fiscal argentino. No vamos a dejar caer la causa», dijo el canciller y evitó responder sobre la posible apertura de archivos de la SIDE, algo reclamado por un sector de los familiares de las víctimas.

A la vez, resaltó que las alertas rojas de Interpol que existen sobre los ocho iraníes que reclama la Justicia local «no se caen» y sostuvo que los referentes de la comunidad judía elevaron una propuesta con nombres para integrar la comisión binacional. A pesar de las palabras del ministro, todos lo miran con recelo y en la comunidad judía es claro que reina la preocupación.

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