30 de septiembre 2015 - 00:00

Acusan al Papa de interferir en la política italiana

Roma - El desaire del papa Francisco al alcalde de Roma, Ignazio Marino, uno de los políticos más impopulares de Italia, generó ayer polémicas por la injerencia que para algunos cometió el Pontífice en la política local.

"El Papa bajó de la cátedra para inmiscuirse en los talleres secretos de la política italiana", escribió el editorialista, Massimo Gramellini, del diario La Stampa. "Francisco violó todas las reglas del juego y de la misericordia", agregó.

Blanco de todo tipo de críticas desde que fue elegido en junio de 2013 por el mal manejo de la capital italiana, sumida en un gigantesco escándalo por la infiltración de una mafia local especializada en ganar las licitaciones públicas, Marino es el político menos popular de Italia pese a haber ganado las elecciones por sus posiciones progresistas a favor de la eutanasia y el testamento biológico.

Su presencia el domingo en Filadelfia para asistir a las Jornadas Mundiales de la Familia presididas por Francisco no fue apreciada por el jefe de la Iglesia Católica.

"Yo no invité a Marino. ¿Claro?", declaró el Sumo Pontífice interrogado el lunes por la prensa italiana durante el vuelo papal que lo conducía de regreso a Roma.

Una pregunta envenenada porque Marino nunca dijo que iba a asistir a la misa de Filadelfia por invitación del Papa, como fue formulada la pregunta.

"El Papa excomulgó a Marino.¡Qué vergüenza!", tituló el diario romano conservador Il Tempo, de propiedad de Silvio Berlusconi, que no ahorra ataques contra el alcalde.

La irritación del Papa hacia el alcalde para muchos observadores viene desde hace muy lejos.

"Ni yo, ni los organizadores, a los que les pregunté, lo invitaron. Dice que es católico y fue espontáneamente", agregó Francisco con tono tajante.

"El Papa fue poco misericordioso con el alcalde", sentenció, por su parte, el diario La Repubblica.

El tono del pontífice argentino fue interpretado como una clara manifestación de censura al alcalde en un momento delicado para la ciudad, que se prepara a recibir a partir del 8 de diciembre a unos 20 millones de peregrinos para el Jubileo.

"Francisco despidió al alcalde", sostiene La Repubblica, que no excluye una trampa mediática para desprestigiar a Marino, quien tiembla desde hace meses en el cargo.

Las tensiones entre el Papa y el alcalde de Roma se iniciaron el año pasado al término del Sínodo de Obispos en octubre, cuando, según fuentes vaticanas, el funcionario le informó a Francisco que reconocería los matrimonios de homosexuales celebrados en el exterior.

El secretario del Papa le recordó al alcalde que el anuncio coincidía con el fin del sínodo, a lo que él respondió que por ello informaba al Pontífice."¡Se burla de nosotros!", reaccionó indignado el Papa ante los cardenales y obispos, según recordaron algunos.

Agencia AFP

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