14 de julio 2009 - 00:00

Además de torturas, el plan de Cheney incluía matar a sospechosos

La orden secreta emitida por Dick Cheney se debió a que el ex vicepresidente de George W. Bush desconfiaba de la efectividad de los métodos tradicionales para vencer al terrorismo.
La orden secreta emitida por Dick Cheney se debió a que el ex vicepresidente de George W. Bush desconfiaba de la efectividad de los métodos tradicionales para vencer al terrorismo.
Washington - La estrategia de lucha antiterrorista comandada por el ex vicepresidente Dick Cheney y que fue ocultada al Congreso estadounidense incluyó matar a sospechosos, además de torturas. Forzado por el escándalo que estalló el fin de semana, Barack Obama ordenó investigar lo actuado en secreto por la CIA, al mismo tiempo que abrió una pesquisa sobre una matanza de prisioneros talibanes ocurrida en Afganistán en 2001, que habría respondido a similar patrón de la era Bush.

El plan de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) fue interrumpido a fines de junio al ocupar el cargo el actual director de ese organismo, Leon Panetta.

Críticas

Obama criticó ayer al Gobierno republicano que lo precedió. Su vocero, Robert Gibbs, indicó que «el presidente opina que el Congreso debe ser informado siempre de todo y con antelación, tal como prescribe la ley». Gibbs también dio una señal de que el mandatario demócrata acepta que se investiguen responsabilidades por lo actuado, tal como impulsa el fiscal general por él designado, Eric Holder. «La violación de leyes entra en el terreno del ministro de Justicia», dijo Gibbs. En el pasado, Obama se había pronunciado en contra de abrir expedientes de los que pudieran surgir responsabilidades penales de funcionarios del Gobierno anterior (ver aparte).

Obama exculpó a los agentes de la CIA que «actuaron de buena fe» y, según reiteró el vocero, no serán perseguidos judicialmente.

Con este escenario, Holder podría nombrar así a un fiscal para que investigue la guerra sucia contra el terrorismo a partir de los atentados del 11 de setiembre.

Según reveló la presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, Dianne Feinstein, fue el propio Cheney quien prohibió a la CIA hacer públicos los métodos aprobados por el Gobierno de George W. Bush.

The New York Times informó que Panetta consideró que Cheney mantuvo casi en secreto el programa de torturas y asesinatos porque «subestimaba la eficacia de las escuchas como medio contra el terrorismo».

Por su parte, The Wall Street Journal indicó que el programa no había llegado a estar completamente operativo cuando llegó Panetta, y que los asesinatos selectivos sólo fueron considerados 6 meses durante 2001, para luego descartar la idea.

La Ley de Seguridad Nacional de 1947 obliga a la Casa Blanca a mantener «totalmente informados» a los comités de inteligencia del Congreso sobre actividades secretas. No obstante, la disposición es algo ambigua al señalar también que esas sesiones informativas no deben ocasionar «la divulgación no autorizada de información clasificada».

Investigación

No fue la única novedad del día que podría congelar las relaciones entre el Gobierno demócrata y el ala más dura de los republicanos. Obama también dispuso investigar los asesinatos de cientos de prisioneros talibanes por parte de un «señor de la guerra» afgano respaldado por la CIA.

De acuerdo con denuncias de organizaciones de derechos humanos, se trataría de mil prisioneros alojados en una cárcel de Kunduz que habrían sido ultimados por las fuerzas del general Abdul Rashid Dostum, protegido por la central de inteligencia.

Al parecer, los talibanes que fueron asesinados se habían entregado previamente y de forma voluntaria a la Alianza del Norte a fines de 2001, poco después del inicio del conflicto.

En una entrevista que fue concedida a la cadena CNN durante su visita a Ghana, Obama pidió a su equipo de seguridad nacional que «recabe los hechos conocidos», para decidir cómo enfocar el tema.

Agencias AFP, Reuters, DPA, ANSA y EFE