4 de mayo 2015 - 00:00

Adiós a la estrella de la danza Maya Plisetskaya

Adiós a la estrella de la danza Maya Plisetskaya
Moscú - Rusia lloraba ayer la muerte de Maya Plisetskaya, una de las más grandes bailarinas de ballet del siglo XX. Plisetskaya, cuyo espíritu libre desafió los límites del arte de la era soviética, falleció el sábado de un ataque al corazón en Munich, a los 89 años. A pesar de su avanzada edad, el icono del ballet ruso seguía actuando con energía. Su muerte causó consternación en el teatro Bolshoi, donde tenía previsto celebrar su 90º cumpleaños. "Plisetskaya es para siempre", dijeron desde el teatro, donde la artista bailaba cuando ya había pasado la barrera de los sesenta años. "Ella fue, ella es y ella será. A la bailarina, que sacrificó su maternidad por el ballet, le sobrevivió su marido, el compositor Rodión Shchedrin, autor de muchos de sus ballets.

"La estrella de Plisetskaya, que se convirtió en la encarnación de la verdadera esencia del arte del ballet para generaciones de espectadores de todo el mundo, con su refinada belleza y su majestuosidad, brillará ahora desde el cielo", dijo en un comunicado el teatro Mariinsky de San Petersburgo. Mijaíl Barshnikov se refirió a ella como "una de las más grandes bailarinas de nuestro tiempo". Entre sus actuaciones más aclamadas se recuerdan sus papeles en "Carmen", "Anna Karenina", "La bella durmiente" y "Bolero", un himno al erotismo, que interpretó a sus 50 años.

Musa de Yves Saint Laurent y de Pierre Cardin, Maya Mijailovna Plisetskaya nació en el seno de una familia judía en Moscú el 20 de noviembre de 1925. Su padre, ingeniero, fue ejecutado por el régimen de Stalin por ser considerado "enemigo del pueblo" y su madre, actriz, fue acusada de traición y enviada a un campo de trabajo. Estas experiencias marcaron a la bailarina, famosa por su franqueza. "Ella era una persona 'inconveniente': siempre dijo que bailaba lo que pensaba y sentía", dijeron desde el Teatro Bolshoi en un comunicado, en el que la describían como un "símbolo de la resistencia contra la estrechez de miras y el orden de las artes soviéticas".

La larga carrera de Plisetskaya vivió episodios controvertidos: en 1967, su sensual actuación en "Carmen", una pieza escrita para ella por el coreógrafo cubano Alberto Alonso, desató una gran polémica. "'Carmen', donde cada gesto, cada mirada, cada movimiento tenían su significado, era diferente a cualquier otro ballet... La Unión Soviética no estaba preparada para este tipo de coreografía", dijo en su momento Plisetskaya. El poeta Yevgueni Yevtushenko recordó ayer cómo Plisetskaya firmó una protesta contra la invasión de Checoslovaquia en 1968. También escribió en su momento al dirigente soviético Leonid Brezhnev para pedirle que no permitiera la rehabilitación de Stalin. En declaraciones a la televisión rusa, la bailarina aseguró en una ocasión que "el comunismo era peor que el fascismo" y que en los Gulag soviéticos murieron más personas que en los campos de concentración nazis. Eso no impidió que el líder comunista ruso, Guennadi Ziuganov, valorara ayer su "genio" y pronosticara que sus "obras maestras" serán estudiadas por las próximas generaciones.

La bailarina, que ya a los 3 años sorprendía con la plasticidad de sus primeros pasos en el baile, labró su fama cuando comenzó a bailar en el Teatro Bolshoi en 1943, con apenas 17 años de edad, y sustituyó a la mítica Galina Ulánova como "prima ballerina" en 1960. Su encuentro con el cineasta sueco Ingmar Bergman cambió su vida, ya que éste la animó a asumir, por primera vez, la labor de directora escénica y coreógrafa con "Anna Karenina". Su longevidad le permitió influir en bailarines de varias generaciones, como los ya retirados Nikolai Tsiskaridze, antigua estrella del Bolshoi, y Julio Bocca.

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