28 de noviembre 2016 - 00:00

Admite May que el Brexit “no la deja dormir de noche”

Las negociaciones pasan por obtener “el mejor acuerdo posible”, advirtió. Desde el sector bancario se pide un período de transición que evite sacudidas en la economía.

INSOMNE. Así pasa alguna noches Theresa May en Downing Street.
INSOMNE. Así pasa alguna noches Theresa May en Downing Street.
Londres - El proceso de salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, el Brexit, es cada vez más un desafío personal para la premier británica Theresa May, al punto que no la deja dormir de noche. Lo admitió ella misma en una entrevista publicada ayer en el Sunday Times, donde recuerda que hay en juego "cuestiones muy complejas" que afrontar con el fin de "obtener el mejor acuerdo posible" con Bruselas para el país.

La primera ministra, por lo tanto, no pierde su convicción de poder lograrlo en los tiempos previstos, pero de todos modos debe afrontar noches en blanco en su escritorio de Downing Street buscando soluciones para las dificultades y disputas en su patria y a nivel internacional. Los posibles obstáculos, según el periódico, podrían verse representados por la Bank of England (BOE), con el gobernador Mark Carney que pide un período de transición post-Brexit para evitar sacudidas en la economía nacional.

Entre las propuestas, extender dos años la permanencia dentro del mercado único europeo -en caso de que Londres opte por salir también de él- para permitir que las empresas del reino se adapten al cambio.

La idea, sin embargo, no es del gusto de Downing Street, que auspicia en cambio iniciar el artículo 50 para marzo y cerrar el camino de divorcio de Europa en la primavera boreal de 2019.

Permanece, además, la incógnita de la Corte Suprema, que deberá pronunciarse sobre el llamado del Ejecutivo tras la sentencia de la alta corte por la cual para activar el Brexit hace falta una votación del Parlamento de Westminster.

Sin duda, el sueño de May se ha perturbado por otra razón de encontronazo con el mundo de los negocios y el banco central inglés: las normas restrictivas en materia de gobernanza societaria y los sueldos "dorados" que la premier debe dar a conocer en los próximos días.

Los dos puntos que menos gustan en la City son la obligación para las multinacionales de hacer pública la diferencia salarial entre los sueldos de los jefes y de los empleados, y el derecho de los accionistas a votar en modo vinculante sobre los conspicuos paquetes remunerativos de los grandes gerentes.

En este caso la polémica es doble. La prensa del reino relevó, en efecto, con cierta ironía, que se trata de una suerte de "arrebato" de políticas que habían sido presentadas en su programa electoral por el exdirigente laborista Ed Miliband, duramente derrotado en las legislativas de 2015 precisamente por los tories. El propio Miliband lanzó una flecha desde Twitter: "Nuevas ideas marxistas contra los negocios. Estos conservadores...".

Agencia ANSA

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