Tras ocho semanas ganadoras, la que acaba lo hizo con el Merval cediendo un 7,11%, quinta mayor merma semanal del año y la mayor desde el -7,16% de la del 25 de septiembre. Después del 27% que trepó la cartera teórica en octubre, cualquier suba puede parecer "chica", lo que explica cierta "desazón" de algunos inversores (hay quienes hablan del fin de una burbuja, mientras otros referencian a aquello de "comprar con el rumor, vender con la noticia") aun cuando, si no tenemos grandes sorpresas, noviembre quedaría definido como la suba mensual media y promedio (en torno al 6%) para lo que va del año. Hablando de desazón, en horas reabriría una de las operatorias de futuros de dólar. Por más que ahora se lo quiera teñir de "colaboración" hacia las nuevas autoridades, si algo demuestran el 1,6% que cedió el "billete" y la calma en el MAE en estos 10 días sin operaciones, es que no hubo razones "de mercado" para suspenderlas, que los contratos como mecanismo de control de la moneda fueron inútiles/adversos, y que en todo caso -esperemos los vencimientos- no serían más que una transferencia de fondos desde el Central a los compradores e intermediarios (en su momento la gente del MatBa, aún a costa de algún "castigo político", le dijo que no a las autoridades, prefiriendo preservar su mercado, a "ganarse unos pesos"). Si la cuestión era modificar la exposición al riesgo de los compradores, esto se podría/debería haber realizado hace tiempo, de manera gradual y sin coartar el derecho de los inversores. Lamentable (lo peor, es que seguimos sin una explicación coherente de porqué cerraron). Si bien en la última rueda los ADR argentinos en Nueva York cedieron un 0,4%/0,9% (GlobalX/MSCI), perdiendo 5,3%/12,6% en la semana frente al 8,82% del M.Ar -gana 3,5% en el mes-, queda la duda si ésta fue una verdadera baja o un ajuste a la local.
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