11 de junio 2014 - 00:00

Adrenalínico relato de Saviano

Adrenalínico relato de Saviano
Roberto Saviano, "Cero Cero Cero" (Barcelona, Anagrama, 2014, 496 págs.).

La espesura de la selva colombiana, los desiertos del norte africano, lo pintoresco de la costa calabresa y lo glamoroso de Nueva York, Madrid y Londres, son los escenarios en los que se mueve el escritor y periodista Roberto Saviano en su último libro para contar hasta dónde ha llegado el poder del narcotráfico, tanto en la economía como en la política que define el mundo actual.

El título "Cero Cero Cero" se debe a ser el grado de mayor pureza de la cocaína, superando en eso, y en su globalidad de consumo, a la harina, y a la vez al siniestro paramilitar y traficante colombiano Salvatore Mancuso, comandante de las Autodefensas Unidad de Colombia, conocido con "el Mono Mancuso" y como "Triple Cero", que fuera capturado y extraditado a los Estados Unidos.

La nueva investigación de Saviano es un libro cargado de adrenalina, un relato esencial para entender el panorama actual del narcotráfico en México, Estados Unidos, Rusia y Europa. Y sus expansiones hacia distintos países de América Latina, A diferencia de "Gomorra", sobre la mafia napolitana, el libro que lo hizo internacionalmente famoso y que lo llevó a pasar a la clandestinidad por las amenazas de muerte que recibía a diario, "Cero Cero Cero, cómo la cocaína gobierna el mundo" no se trata de una investigación periodística sino de una cuidadosa recopilación de casos e informaciones ya conocidas, pero que Saviano presenta con una prosa que bien podría inspirar un film de Hollywood, así como "Gomorra" fue llevada al cine por el director italiano Matteo Garrone, en 2008, y ganó el Gran Premio del Festival de Cannes de ese año.

La obra de Saviano tiene dos grandes logros. En determinados pasajes logra aportar información valiosa sobre los efectos psicológicos que genera el consumo de cocaína en los adictos y no lo hace desde un habitual terreno moral, sino que detalla cuidadosamente las emociones y los pensamientos de los consumidores cotidianos, muchos de ellos, como se verá hacia al final, empujados hacia la droga por las reglas del mismo sistema que las prohíbe.

El segundo acierto es explicar hasta qué punto se ha globalizado el negocio del narcotráfico. La relación de los carteles de México con los bancos de Wall Street, la histórica conexión entre los narcos colombianos y la mafia siciliana, el ascenso de la mafia rusa en Estados Unidos y sus operaciones en un poder judicial que, por fuera de los preconceptos, no es de ningún modo incorruptible o a prueba de fallas.

Una de las conclusiones más evidentes es que lentamente en el negocio de las drogas los llamados "productores" cada vez pierden más terreno ante los nuevos jefes que son los "intermediarios", profesionales ampliamente preparados, que hablan no menos de cuatro idiomas, visten trajes de alta costura y que son capaces de mover toneladas de cocaína a través del globo ya sea por tierra, aire o mar.

Es particularmente interesante el retrato (abundan en el libro), de aquellos que persiguen al narcotráfico pero entienden que es una batalla casi imposible de ganar con las herramientas de la ley: espías de la DEA infiltrados en México, expertos en lavado que van tras los altos ejecutivos de Wall Street, informantes de todo tipo reclutados por la policía italiana. Todos arriesgan mucho y por lo general no terminan bien.

"Cero Cero Cero" es un libro difícil de dejar porque Saviano le ha aportado literatura, sin fallarle a lo real, a un fenómeno más comentado que entendido por dirigentes, empresarios y divulgadores, lo cual explica un avance tan inexorable como inquietante. Mario Vargas Llosa escribió que "hay que agradecerle a Saviano que haya devuelto a la literatura la capacidad de abrir los ojos y la conciencia".

Milton Merlo

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