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Aerolíneas: sigue el misterio en su pérdida
Tampoco se ha revelado aún el muchas veces anunciado «plan de negocios», en el que estaría trabajando el presidente designado por el Gobierno de los Kirchner, el joven abogado Mariano Recalde. Es un hecho que la empresa contrató a «expertos» para trabajar en ese plan, pero la obvia imposibilidad de llevar sus cuentas a algo parecido al punto de equilibrio dificulta su labor, y -según versiones provenientes de la firma- algunos de los contratados ya habrían abandonado.
En tanto, se conoció que la cuestionada ruta Buenos Aires-Caracas (cuyo único interés es el político) estaría siendo servida por un Airbus 340, uno de los aviones de mayor porte de su flota, de cuatro turbinas y pensado para llevar 350 pasajeros en vuelos transatlánticos. El motivo (los vuelos no llevan más de 80 a 90 personas, casi todos ellos «de cortesía») es que la máquina prevista para cubrir esa ruta tendría problemas de papeles. Se trata de uno de los Boeing 737-700 recientemente incorporados a la flota de Aerolíneas Argentinas, adquirido a la locadora GECAS (General Electric Capital Aereal Services) y no a la fábrica Boeing, como se dio a conocer oportunamente.
El caso recuerda lo sucedido a mediados de este año, cuando la frecuencia Ezeiza-Río Gallegos era cubierta con un Boeing 747-400, el mayor avión comercial del mundo, configurado para transportar casi 400 pasajeros, volando una ruta que no suele requerir más de 100 pasajes por viaje (habitualmente la mitad, de nuevo, de cortesía). El vuelo a Caracas también es una «cortesía» del Gobierno de los Kirchner al régimen de Hugo Chávez, gentileza que se convierte en una canilla más por la que se escurren los fondos de Aerolíneas: el costo de operar un A-340 apenas se compensa hoy en las rutas transatlánticas, y con una ocupación de más del 70%. Si se lo vuela a un cuarto de su capacidad, los resultados son los previsibles.
Sergio Dattilo


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