24 de julio 2009 - 00:00

Affaire Berlusconi: ahora lo alaban como amante

 Roma - El semanario L'Espresso siguió ayer con la difusión de grabaciones íntimas realizadas clandestinamente por Patrizia d'Addario, la prostituta que afirma haber mantenido relaciones sexuales con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. La tercera entrega de los audios difundidos por el medio en su edición digital consiste en dos extractos: en el primero se habla de detalles sexuales de sus relaciones y en el segundo le explica a D'Addario algunas de las atracciones de Villa Certosa, su casa lujosa en la costa de Cerdeña.

«Un joven hubiera acabado en un segundo», felicita la mujer al magnate de los medios, que acto seguido le contesta: «El problema, para mí, es familiar». «¿Qué problema?», pregunta ella. «Tener el orgasmo», asegura el premier.

«¿Sabés cuánto tiempo llevaba sin hacer sexo como con vos? Desde hacía muchos meses, desde que dejé a mi hombre... ¿es normal?», pregunta la «velina». «¿Me permitís? Deberías tener sexo vos sola, deberías tocarte con cierta frecuencia», replica él.

La otra escucha, que data de fines octubre del año pasado, registra una especie de visita guiada por la mansión. «Aquí está la fábrica de helados»; «éste es otro lago»; «éste es el esqueleto de una ballena»; «acá abajo descubrimos 30 tumbas fenicias del año 300 antes de Cristo», son algunas de las sorprendentes indicaciones del anfitrión a sus huéspedes.

Pero hay más: «Éstos son los meteoritos» y «éste es el laberinto», asegura poco después.

El escándalo erótico logró una significativa baja en la popularidad del mandatario, una oportunidad que es aprovechada con amplitud por sus adversarios políticos.

En defensa del premier, el canciller Franco Frattini afirmó que algunos periodistas pagaron a la prostituta de lujo para que hiciera «declaraciones públicas contra el primer ministro».

El ministro aseguró que es «inmoral» la publicación de estos documentos, en los que además de a Berlusconi y D'Addario se puede escuchar la voz de Giampaolo Tarantini, un empresario del sur de Italia que, según informaciones de prensa, se encargaba de contratar mujeres para las fiestas del mandatario.

Más duro aún fue Niccoló Ghedini, abogado de Berlusconi y diputado del PdL (Pueblo de la Libertad), quien declaró ayer que «la enésima publicación en el sitio de L'Espresso confirma una situación que ya habíamos denunciado anteriormente».

«La fiscalía de Bari aclaró expresamente que las grabaciones presuntamente realizadas por D'Addario nunca salieron de la caja fuerte de su sede, y ni siquiera fueron transcriptas: como no tenemos motivos de dudarlo, debemos recordar que estas grabaciones, de haber sido realizadas, serían ilícitas y obviamente estaría prohibida su reproducción», aseveró Ghedini.

Para el abogado de Berlusconi, «una vez más, quienes pretenden dictar lecciones morales, usando materiales carentes de la más mínima verificación judicial, lo hacen violando de manera patente varias disposiciones legales».

Agencias ANSA y EFE

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