15 de julio 2009 - 00:00

Afganistán: récord de bajas amenaza el plan de Obama

Un efectivo de la Segunda Brigada Expedicionaria de Marines corre para protegerse de una explosión en la provincia de Helmand, distrito dominado por talibanes.
Un efectivo de la Segunda Brigada Expedicionaria de Marines corre para protegerse de una explosión en la provincia de Helmand, distrito dominado por talibanes.
Washington - Barack Obama fijó como una de sus prioridades exteriores dominar a la insurgencia de los talibanes en Afganistán, pero, en el marco de una gigantesca ofensiva militar, las noticias que llegan del campo de batalla no son buenas para el Pentágono. Atento a ello, el presidente estadounidense indicó ayer que planea una estrategia de salida del país musulmán si son alcanzados los objetivos que se planteó, lo que espera que ocurra en un corto plazo. El riesgo de que la ofensiva se transforme en una trampa mortal sigue latente.

Ayer, un helicóptero se accidentó y murieron seis ucranianos, y dos marines estadounidenses y un soldado italiano perecieron en otros episodios, en el mes más letal para las fuerzas ocupantes desde 2001. Según los talibanes, el helicóptero fue derribado por sus efectivos.

Un total de 43 soldados extranjeros murieron en julio, después de que las tropas estadounidenses y británicas lanzaron simultáneamente las dos mayores operaciones desde que comenzó la guerra en 2001 para tomar la provincia de Helmand, en el sur de Afganistán, dominada por los talibanes.

Pronósticos confirmados

La creciente cantidad de muertos en la guerra está confirmando los pronósticos de comandantes de las fuerzas occidentales, que dijeron que la llegada de tropas estadounidenses adicionales generaría más víctimas. Obama dispuso aumentar de 32.000 a 68.000 la cantidad de efectivos, cifra que se completará a fin de año. Cuatro mil efectivos estadounidenses se encuentran desplegados en Helmand.

Los muertos de este mes incluyen al menos 15 efectivos británicos y nueve marines estadounidenses caídos desde el comienzo del asalto en Helmand, principal región productora de heroína en Afganistán. En suma, son 644 los fallecidos estadounidenses desde 2001.

En el Reino Unido, la situación genera alta sensibilidad, luego de que ocho soldados resultaron fallecidos en dos emboscadas distintas el viernes. Las bajas británicas en casi ocho años de guerra son 184, por encima ya de las 179 registradas en Irak. En un emotivo funeral, los familiares de los soldados británicos recibieron los cuerpos ayer en una base militar del sudeste del país. Tres de los fallecidos tenían 18 años. Miles de personas rindieron homenaje cuando el cortejo de ocho coches fúnebres pasó por la ciudad de Wootton Bassett.

«Todos nosotros queremos ver una estrategia de salida efectiva donde cada vez más el Ejército, la Policía, la Justicia y el Gobierno afganos asuman una mayor responsabilidad para su propia seguridad», afirmó Obama ayer en una conferencia de prensa.

La operación fue lanzada antes de las elecciones presidenciales programadas para el mes próximo. «Si podemos avanzar hacia una elección exitosa en setiembre y seguimos aplicando el entrenamiento a las fuerzas de seguridad afganas y combinamos eso con un esfuerzo mucho más efectivo hacia el desarrollo económico dentro de Afganistán, entonces mi esperanza es que podremos iniciar la transición hacia una fase diferente en Afganistán», aseguró el mandatario.

Justificación

Por su parte, Gordon Brown defendió también su estrategia militar y descartó que las tropas carezcan de recursos para defenderse de los talibanes. En opinión del primer ministro británico, no es ésa la razón por la que aumentaron las muertes.

«A pesar de estas muertes dolorosas, nuestras fuerzas están haciendo un trabajo extraordinario y hay signos de éxito en nuestra misión», aseguró anteayer Brown, que descartó el envío de más tropas.

En estos días aumentaron las discrepancias entre el Gobierno de Brown y los mandos militares. El jefe de las Fuerzas Armadas británicas, general Richard Dannatt, participó en una cena privada con dirigentes conservadores y les transmitió su preocupación por la escasez de tropas y la falta de recursos. En cambio, en Estados Unidos los republicanos respaldan sin fisuras la escalada en Afganistán y es el ala izquierda del Partido Demócrata la que expresa mayores recelos.

Agencias AFP, ANSA, Reuters y EL MUNDO