11 de febrero 2010 - 00:00

Agenda de Kirchner (de alta) ya incluye precios y salarios

Guillermo Moreno, Hugo Moyano
Guillermo Moreno, Hugo Moyano
Néstor Kirchner resolvió en las últimas horas que, desde Olivos, comandará las dos negociaciones más importantes que debe encarar el Gobierno en estas horas, más allá del Fondo del Bicentenario. El ex presidente, durante su convalecencia obligatoria, pedirá para la semana próxima un encuentro con Hugo Moyano y otro con Guillermo Moreno. Con el primero quiere avanzar respecto de las próximas negociaciones paritarias. Con el segundo, ponerse al día sobre cómo marcha la pelea contra los sectores que -según su entender- promueven la inflación. Todo esto, más allá de que los médicos le hayan aconsejado que durante 10 días como mínimo, hasta que le quiten los puntos en el cuello y cicatrice su herida, no debería provocar situaciones que le produzcan estrés.

Según testigos que lo visitaron el martes en el sanatorio, al menos dos gobernadores y tres ministros que tomaron contacto con Kirchner, el ex presidente consideró como una afrenta que durante su internación se haya desatado la discusión sobre la inflación y la relación con la CGT moyanista. Por esto quiere personalmente comandar la conducción de ambos problemas para reencauzar las discusiones y dar instrucciones a los funcionarios comprometidos con ambas causas. Aprovechará entonces que tanto Moyano como Moreno tienen agendadas visitas a Olivos para conocer su estado de salud, y así mantener reuniones privadas e instructivas en ambos casos.

En el caso de Moyano, sabe Kirchner que el camionero llegará a su encuentro con decisiones ya tomadas y buscando sólo respaldo para sus reclamos. El titular de la CGT quiere garantías para las negociaciones de paritarias de 2010, que superarían los incrementos reales de más del 20%, y explicaría que este año las negociaciones sectoriales serían independientes según los rubros. Lo que promete Moyano es cierto control en las discusiones y que los reclamos finales en los rubros más demandantes no superen el aumento final de 25%, con un promedio general de entre el 20% y el 22%. El camionero pedirá, además, definiciones por la falta de avances en el reclamo clásico por los casi 6.000 millones de pesos que, según los gremios, se les debe por retenciones oficiales y que les corresponderían a sus obras sociales. Moyano se había esperanzado luego de la eyección de Graciela Ocaña del Ministerio de Salud; sin embargo, hasta la fecha no tuvo novedades oficiales.

A cambio, el titular de la CGT ofrece apoyo pleno para que Kirchner vuelva a la conducción del oficialismo, cierta paz sindical y protección al Gobierno para los reclamos de empleados públicos y orden en la interna sindical.

Instrucciones

Con Guillermo Moreno la reunión será más directa y menos negociadora.
El secretario de Comercio Interior recibirá instrucciones sobre cómo llevar adelante los próximos acuerdos de precios con sectores clave como frigoríficos, carne, bebidas, supermercados, medicamentos, ar-tículos de consumo masivo, etc; que luego llevarán al INDEC a insistir en que el alza de los precios mensuales no supera el 1%.

De hecho, Moreno tiene preparada una nueva grata sorpresa para los Kirchner que se difundiría el viernes: el alza de los precios en enero sería de menos del 1%, frente al más de 2% que anticipan los privados. Según los técnicos morenistas del INDEC, los listados vigentes de precios eclipsarían las alzas en alimentos y esparcimiento, los rubros de mayor crecimiento en el primer mes de 2010.

La teoría K que se esparcirá por el Ejecutivo es que no se debe confrontar con Moyano cuando éste habla de la inflación de los supermercados, pero que se insista en que existe un problema inflacionario en sectores puntuales y no de manera generalizada. Ayer la punta de lanza en esta teoría la hizo la propia Cristina de Kirchner, que adelantó la estrategia criticando a los economistas que hablan de una inflación de oferta y que proponen ajustes. «Que no vengan de ningún rincón monetarista a decir que la inflación es producto del aumento de la oferta monetaria», dijo la jefa de Estado, al encabezar un acto donde lanzó medidas para el campo. Según la Presidente, este tipo de medidas apunta a «achicar salarios» para reactivar la economía de los países, como propone el Fondo Monetario Internacional, y recordó que «esa receta ya fue aplicada en la Argentina».

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