21 de junio 2017 - 22:43

Agresti: “El cine está condicionado por las modas, la literatura es más libre”

EL CINEASTA PRESENTA SU CUARTA NOVELA "SI TE DIGO TE MIENTO" - Vive en Ámsterdam y Los Ángeles. Llegó a Buenos Aires para hablar de su nuevo libro que trata sobre los disfraces del lenguaje y la capacidad de los argentinos para aparentar ser otra cosa.

Prolífico. Tiene seis novelas que relee, corrige y espera publicar.
Prolífico. Tiene seis novelas que relee, corrige y espera publicar.
"Creo que es una novela de viaje interior de un argentino en algún aspecto hasta típico" explica Alejandro Agresti, que ha regresado momentáneamente a su Buenos Aires natal, y que tiene residencia también en Ámsterdam y en Los Ángeles. Agresti ha escrito y dirigido una veintena de largometrajes en distintos países, como "Buenos Aires viceversa", "El viento se llevó lo que", "El acto en cuestión". Otros de sus films fueron "Modern crimes just friends", "Luba" y "La casa del lago" protagonizada por Sandra Bullok y Keanau Reeves, entre otras. Desde sus comienzos como cineasta no deja de ofrecer una novela, ahora presenta la cuarta, "Si te digo te miento", que publicó Sudamericana. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Película convertida en libro, estudio social, crítica de costumbres, comedia sentimental del regreso a su patria, ¿Qué es su nueva novela?

Alejandro Agresti: Trata las distintas mutaciones de un tipo que no sabés si no se acuerda, si finge, si se aprovecha, si está con amnesia. Es un hombre que al principio pensás que es un héroe que salvó muchas vidas, y de pronto te das cuenta que es un chanta. La premisa de la novela es hablar sobre la habilidad, y la facilidad, que tenemos los argentinos, de una manera cómica, por supuesto, de disfrazarnos con las palabras. Quizás eso se debe a que somos un país que integró inmigraciones, eso no lo ves en Holanda, que es mi segunda patria. Al regresar observar esa habilidad del argentino que puede transformarse, disfrazarse de otra cosa según con quien habla, con quien está. Habla de un modo distinto, sobre todo si trata de conseguir algo, a como lo hace en su casa o con sus amigos. Esas distintas formas de expresarse, de pensar, quizá provenga de la mezcla de las diversas raíces inmigratorias. Uno se da cuenta cuando alguien se disfraza de culto simplemente por el lenguaje que usa. Tenemos escritores muy cultos pero que podían hablar como en el barrio. Hay disfraces de lenguaje de todo tipo, que no pertenecen a la literatura sino a subterfugios de la vida diaria.

P.: De ahí el "Si te digo te miento" del título.

A.A.: Por eso. Porque hay una mentira, una cadena de mentiras, que provocan intriga. Los argentinos sin pasar por las tablas ni los escenarios, somos muy buenos actores, casi diría los mejores del mundo, a veces eso como en la novela se te puede volver en contra.

P.: Cuando el personaje entra a trabajar en un cine barrio pensé en un homenaje a "Cinema paradiso".

A.A.: Es un homenaje al cine Unión, de San Cristóbal, que fue mi primer cine, que era un templo raro para un chico. De ahí me viene lo del cine, ahí empezó. El cine es apenas un momento en la vida del personaje porque pasa de ser acomodador a tener una almacén en Villa del Parque, de ser Coco a Caquita, de la historia del héroe ferroviario al que se encierra en hacer crucigramas. Mutaciones que son un puñado dentro de un mismo personaje. Alguien que en los años 60 luego de esas experiencias termina sabiendo quién es, y mira el barrio con poética nostalgia porque sospecha los años terribles que vendrán.

P.: Esta es su cuarta novela, ¿qué se fue cruzando con sus películas?

A.A.: Son: "El acto en cuestión", "La sonrisa no basta" que se editó en Colombia, "Eva Braun de Arroyito", y esta es la cuarta. Y estoy escribiendo mucho, últimamente más que dirigir escribo, reescribo guiones para Estados Unidos. Comparar el cine con la literatura es muy raro cuando se es guionista y escritor. Hoy es más fácil hacer cine con una camarita cualquiera y hasta con el celular podés hacer una película, pero por otro lado es menos libre. Tenés que reducir el material, manipularlo para poder meterlo en una pantalla, en un rectángulo, y darle coherencia y un tiempo de lectura. Una novela la leés como querés, escribís lo que querés. El cine parece mucho más canchero y libre, pero para mi es todo lo contrario. Las locuras que uno hace en cine se entienden años después. Tengo películas que estrené veinte años después porque en su momento nadie las quería estrenar. La literatura tiene siglos, es amplia y está abierta a todas las posibilidades, es más libre. El cine está condicionado por las modas y la industria.

P.: ¿Cómo fue su experiencia en Hollywood con "La casa del lago"?

A.A.: Muy buena, aún sigo trabajando para allá. Tengo un libro pendiente sobre esa etapa. Trabajando allí me di cuenta de lo que había dado la narrativa de Henry James, de Upton Sinclair, John Dos Passos, Faulkner, Hemingway, se rebelaron contra el inglés heredado y construyeron una narrativa de lenguaje simple y de imágenes cinematográficas.

P.: ¿En que está ahora?

A.A.: Estaba por empezar una serie. Tengo para hacer una película acá, "El juego del olvido", que también habla sobre la memoria desde otra perspectiva que "Si te digo te miento". Estoy medio desganado porque la palabra memoria está bastardeada y se usa para todos lados. Me parece que perdió la alegría y la intimidad.

P.: ¿Y en literatura?

A.A.: Tengo seis novelas más, que iré publicando y que me paso releyendo y corrigiendo. Estoy, fundamentalmente, en la trilogía de una mujer. Otra es sobre el amor de los libros y sobre tres viejos amigos que reciben una herencia de 20.000 libros primeras ediciones, incunables, de un librero que era mentor y mecenas de ellos.

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