La Agencia de Protección Ambiental dice que la automotriz usó un software ilegal para ocultar que los autos generaban una contaminación excesiva.
desmentida. “No hemos hecho nada ilegal” , dijo el presidente ejecutivo de Fiat Chrysler, Sergio Marchionne.
Nueva York / Detroit - La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos acusó ayer a Fiat Chrysler Automobiles de usar un software ilegal para ocultar que las emisiones de algunos de sus motores diésel excedían los niveles permitidos, tras una pesquisa que partió de una investigación más amplia a la automotriz rival Volkswagen.
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Las acciones de FCA en Milán cerraron con una caída del 16%, arrastrando al índice del sector automotor de los mercados bursátiles europeos. La operación de los papeles que cotizan en Estados Unidos fue detenida temporalmente y luego reabrió mostrando un desplome del 12%.
La medida de la agencia estadounidense (EPA, por su sigla en inglés) afecta a 104.000 camionetas y vehículos urbanos deportivos (SUV) vendidos desde 2014, cerca de un sexto de la cantidad de vehículos involucrados en el escándalo de Volkswagen, que puso en jaque la reputación de la compañía alemana.
El miércoles, la firma alemana acordó pagar u$s4.300 millones en multas civiles y criminales en un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la penalidad más alta impuesta jamás sobre una automotriz.
La EPA y un comité ambiental de California dijeron a Fiat Chrysler ayer que creen que el software de control de emisiones auxiliares sin declarar de la empresa permitió que los vehículos generaran una contaminación excesiva que viola la ley estadounidense.
El presidente ejecutivo de Fiat Chrysler, Sergio Marchionne, negó que la compañía haya tenido conductas evasivas y agregó que estaba en conversaciones con la EPA y que le había brindado la documentación pertinente.
"No hemos hecho nada ilegal", dijo Marchionne. "Nunca hubo ninguna intención de crear condiciones diseñadas para sobrepasar el proceso de evaluación. Esto es un absoluto sinsentido".
La filial estadounidense de la compañía, FCA US, indicó en un comunicado que estaba "decepcionada" por las acusaciones de la EPA y agregó que sus vehículos "de motor diésel cumplen con todos los requerimientos regulatorios aplicables".
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