Ahora, presión y medidas tras las elecciones

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Profundizar los controles y hacerlos más sofisticados, en el corto plazo, y un plan de "adecuación de variables macroeconómicas" para el mediano plazo. Ése es el plan sobre el que todos los funcionarios que tienen responsabilidades sobre "el modelo" tienen que trabajar desde ayer. Para el largo plazo, después de octubre seguramente, se trabajará en medidas más profundas. Una de las ideas es retraer la brecha entre el dólar y el "blue" a no más de dos pesos y con un oficial más cercano a los seis, quizá cerca de julio.

Éstas son las conclusiones que Cristina de Kirchner decidió en Olivos el miércoles a la noche, al terminar la reunión con su equipo económico: el ministro Hernán Lorenzino; su viceministro, Axel Kicillof, y la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont. También fueron informados el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno; el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, y la ministra de Industria, Débora Giorgi. Todos además recibieron una información que llevó tranquilidad por los próximos meses: no habrá cambios en estos cargos. La teoría sobre este punto es la de siempre: no se echará a nadie en medio de una tormenta cambiaria y bajo la presión de medios. Lo último que el kirchnerismo permitirá en estas circunstancias es que por primera vez desde el 25 de mayo de 2003 las presiones de los mercados fuercen cambios de la conducción económica. Y mucho menos si esas presiones son sobre el precio del dólar. Según la visión oficial, y tal como mencionó ayer este diario, los movimientos sobre el "blue" de las últimas jornadas se deben a un "intento de golpe financiero similar al de octubre de 2011, cuando Cristina fue reelecta y se quería forzar una devaluación". Precisamente éste es el punto en que se basa la idea oficial: para el Gobierno, todo se trata de "una maniobra más o menos orquestada por actores identificables", para que el valor del dólar oficial se acerque hacia el precio del "blue". Atrás de esto, para el kirchnerismo, están los "sojeros" y algunos agentes del sistema financiero, a los que, se asegura, se los tiene indentificados. Además se asegura que hay otros actores presionando sobre el valor del dólar, no sectoriales como los anteriores, sino que se aprovechan de la coyuntura cambiaria actual para hacer diferencias. Para esta situación de corto plazo el Gobierno quiere aplicar las recetas dobles que proporcionan dos funcionarios particulares: Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray. El primero afirma que tiene cómo avanzar sobre los productores agropecuarios que no quieren vender la soja que estaría resguardada en silos y silobolsas y que, según el Gobierno, llegarían a los u$s 4.000 millones de existencias. El secretario asegura que se debe avanzar con toda la artillería posible, incluyendo la amenaza concreta de crear una reedición de la "Junta Nacional de Granos"; una idea que aterroriza a los mayores productores y a los exportadores, pero que en ciertos círculos de pequeños productores no se ve con malos ojos. También se asegura que se puede avanzar sobre el mercado del "blue"; no es su esquema estructural, sino sobre los actores que cada tanto aparecen subiendo los números de las cotizaciones del dólar paralelo. Según la AFIP, son fácilmente identificables los operadores especuladores que hacen subir el valor, y que sólo con más control efectivo este mercado es fiscalizable. Para el mediano plazo hay ideas sobre las que se avanzará. El primer punto es el complejo tema de la emisión monetaria. Se reconoce que hay dificultades en este punto y que en no más de tres meses debe haber resultados concretos.

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