Lo que parecía un mecanismo democrático que le daba supuestamente transparencia a la elección de candidatos, obligando a los partidos políticos a votar para su definición en las urnas, se convirtió ahora en un enemigo de las elecciones. Al menos viene ganando "el dedo" a la hora de confeccionar listas. Pero ayer se manifestó claramente el Gobierno en contra de las PASO y quiere discutir su eliminación, mientras que además hay una recolección de firmas por internet con ese propósito y se suman proyectos para su derogación. Después de todo la propia Cristina de Kirchner rechazó armar una lista vía las PASO, que mortificó a Florencio Randazzo.
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"Como gobierno vemos con preocupación la necesidad de discutir el rol de las PASO. Claramente estamos viendo que este experimento único en el planeta tiene enormes problemas, extiende mucho más la discusión electoral", explicó ayer el jefe de gabinete Marcos Peña, en Olivos tras una reunión de los ministros que encabezó Mauricio Macri. Uno de los argumentos es que se gasta mucho dinero en hacer las primarias y que cada vez son menos las agrupaciones que quieren esa disputa para definir a los candidatos. Las PASO ofician de "filtro" hacia las generales ya que los sellos que no llegan al mínimo exigido no pueden participar de la final.
Desde Cambiemos ya hay legisladores que propone la eliminación de las primarias, al menos cuando las agrupaciones definieron lista única. En la Ciudad de Buenos Aires, el legislador del Partido Socialista Auténtico, Adrián Camps, presentó un proyecto en la Legislatura porteña para eliminarlas. Dice,entre otros puntos que "le cuestan al país $2.7 mil millones".
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