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Al Asad frenó los ataques en Alepo, ¿rendición rebelde?
Por su parte, el dictador sirio, Bashar al Asad, dio por hecho el triunfo del ejército en esa población y aseguró que su conquista no supondrá el fin del conflicto en el país, en una entrevista publicada ayer por el diario estatal Al Watan.
"Para ser realistas, no significa el fin de la guerra en Siria, sino una estación grande hacia el final", consideró y auguró que la contienda "no acabará hasta la eliminación total del terrorismo": "Los terroristas están localizados en otras áreas, incluso si terminamos en Alepo, continuaremos la guerra contra ellos", remarcó.
Desde Alepo, el coordinador de las facciones rebeldes, Abdelmoneim Zeinedín, descartó un hipotético repliegue de los insurgentes. No obstante, la recuperación por parte del régimen del casco viejo de Alepo el miércoles se logró precisamente por la retirada de los rebeldes, informada por el OSDH y activistas.
Desde el 15 de noviembre, Alepo es escenario de una ofensiva de las fuerzas gubernamentales y sus aliados, que retomaron el 75% de los barrios del este de la ciudad, que anteriormente estaban en manos de los opositores.
Casi 500 civiles murieron desde entonces en Alepo por los combates y los bombardeos del Ejército contra la parte este y de los rebeldes contra el sector oeste, que está bajo control del Gobierno, según cifras difundidas hoy por la ONG opositora Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres.
Unas 30.000 personas, entre ellas 20.000 niños, debieron abandonar sus hogares en el este de la ciudad por los combates. La mayoría de ellos se refugiaron en la parte oeste o en zonas bajo dominio kurdo al noreste de la localidad.
La pérdida de Alepo, el último gran bastión rebelde en Siria, sería un golpe potencialmente decisivo para la oposición siria ligada a Estados Unidos, Europa, Turquía y a países árabes de Medio Oriente.
| Agencias EFE, DPA y ANSA |


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