Los extremistas tomaron la octava brigada del Ejército, último reducto militar que seguía bajo poder de las fuerzas gubernamentales en la provincia. Los militares que se encontraban en las instalaciones castrenses escaparon hacia una zona conocida como "el kilómetro 160", situada al oeste de Al Ramadi, en medio de la huida de decenas de familias de las zonas que fueron forzadas a partir por los yihadistas.
Por la tarde, la televisión estatal informó que el premier iraquí, Haidar al Abadi, había ordenado a las fuerzas armadas no retirarse de la provincia de Al Anbar, al tiempo que pidió a las milicias chiitas, aliadas de Irán, que estuvieran listas a intervenir al lado de las fuerzas leales, como ya lo hicieron en la reconquista de Tikrit, la ciudad natal de Sadam Husein, al norte de Bagdad.
La conquista a Al Ramadi no es clave sólo por la cercanía a la capital iraquí sino, y sobre todo, porque asegura el control de toda la provincia de Al Anbar, un enclave estratégico porque da paso a Siria y facilita el tráfico de armas. El EI proclamó un califato en territorio de ambos países y, paralelamente a su avance en Al Ramadi, intentó hacerse con Palmira, del lado sirio de la frontera, aunque las tropas del régimen de Bashar al Asad lo impidieron.
Hamid al Hashem, miembro del consejo local de Ramadi, explicó que la expansión de EI en la provincia se debe a que los yihadistas tienen acceso libre a las rutas de suministro que pasan por la frontera con Siria y a que tienen el control sobre la ciudad de Mosul, la segunda ciudad de Irak, ubicada en el norte del país.
La confirmación de la caída de Al Ramadi se produce poco después de que el EI anunciara, en un comunicado difundido a través de foros yihadistas y cuya autenticidad no pudo ser verificada, que se había hecho con el control total de la ciudad tras tomar por asalto ese acuartelamiento.
En la nota, los yihadistas indicaron que decenas de soldados iraquíes murieron durante los combates que precedieron a esta nueva conquista del grupo, que el pasado verano lanzó una ofensiva relámpago y extendió su influencia en amplias zonas de Irak y Siria.
La nota agregó que dentro de la sede de la octava brigada se ubicaba un batallón de tanques y otro de lanzacohetes, aunque no precisó si los radicales capturaron armas.
La caída de la capital de Al Anbar en manos del EI tiene lugar un mes y medio después de que el Ejército, apoyado por milicias chiitas, lograra recuperar de manos de los extremistas la ciudad de Tikrit, capital de la vecina región de Saladino.
En tanto, los yihadistas fueron expulsados ayer por las fuerzas sirias hacia la periferia de la histórica ciudad de Palmira después de violentos combates con el Ejército.
El EI "se retiró de la mayoría de los barrios" del norte de la ciudad, menos de 24 horas después de haberse apoderado de esa zona, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Entre el miércoles y ayer, al menos 315 personas perdieron su vida en los combates en la ciudad que es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
| Agencias EFE, ANSA, AFP, DPA y Reuters |


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