Alarma: las pésimas condiciones en que funciona hospital porteño

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Se trata del Durand, en el corazón de Caballito. Hace apenas una semana dos ascensores fallaron y dejaron tres heridos. Además, denuncian filtraciones de agua, humedad y falta de personal.

El Hospital General de Agudos Carlos Durand, en pleno corazón de Caballito es un fiel reflejo del abandono en infraestructura que sufren los hospitales porteños. Hace poco menos de una semana dos ascensores fallaron provocando dos graves accidentes con apenas 24 horas de diferencia. Además, sus trabajadores denuncian filtraciones de agua, problemas de humedad y salas que jamás se inauguraron por falta de personal.

"El hospital cuenta con dos pabellones, el Central y el Romano. El primer accidente fue en el primero de ellos, ahí los ascensores se abren solos, pero el principal problema es que nunca llega el habitáculo. Ese sábado se cayó un paciente que estaba distraído y avanzó sin darse cuenta que la puerta se abrió pero el ascensor no había llegado. Cayó al vacío y se quebró la rodilla. Tuvieron que venir los bomberos para rescatarlo", explicó a este diario Luis Ortiz, secretario gremial de la junta interna de ATE.

El mismo fin de semana, el domingo 15 de julio, dos médicos también se accidentaron al transportarse en un ascensor. "El segundo accidente ocurrió en el pabellón Romano donde hay un montacarga y no un ascensor como debería. La escuadra de la puerta se empezó a mover y comenzó a desmontarse el piso del ascensor. Pudieron rescatarlos antes de que se desfondara del todo", narró Ortiz.

En toda su estructura el edificio cuenta con 27 ascensores pero solo funcionan cinco. "Son verdaderas trampas mortales", concluyó Ortiz. Por su parte, Lorenzo Padín, jefe de la sección de endoscopía explicó que se trata de aparatos totalmente obsoletos "para empezar cuentan con el viejo sistema de puerta tijera que el mismo gobierno de la Ciudad prohibió". Se trata de una ley de más de 18 años, aprobada en 1999 por la Legislatura porteña que obliga a los consorcios que tengan ascensores con puertas tijera las reemplacen o las recubran hasta 1,20 metro de altura, para evitar accidentes.

Pero esta realidad, que según sus trabajadores ocurre hace por lo menos cinco años, se suma a una lista de problemas que parece acrecentarse con el paso de los años. El hospital cuenta con 8 quirófanos, una guardia de obstetricia y una general, pero ahora solo funciona un quirófano y las dos guardias. "Hoy el hospital está en terapia intensiva. El quirófano central está cerrado por un mes, porque se inundaba cada vez que llovía, por lo que la lista de pacientes en espera es enorme", explicó Ortiz.

Humedad y filtraciones parecen ser dos palabras conocidas por los trabajadores del hospital. Hace tres meses se cayeron los techos de durlock de los consultorios externos. "Lo que se hizo fue arreglarlo, pero solo una lavada de cara, porque no se solucionaron los problemas de filtración de agua, por lo cual va a volver a ocurrir", explicaron.

Hace muy poco tiempo se inauguró la sala de psiquiatría. Lo cierto es que todavía no está en funcionamiento "no hay personal de administración ni enfermeras necesarias, por eso no se la puede poner en función. Lo mismo pasa con otras salas del hospital que hoy están obsoletas", concluyó Ortiz.

Padín contó que desde la Dirección del nosocomio "no dan ningún tipo de respuesta ni solución". Es por eso que sus trabajadores el viernes pasado realizaron un abrazo simbólico al hospital. Los trabajadores exigieron una reunión con la ministra de Salud, Ana María Bou Pérez, para que dé una respuesta a los reclamos.

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