31 de octubre 2017 - 00:00

Alarma un informe sobre la violencia en Brasil

El país registró el año pasado la mayor cantidad de homicidios de su historia, equivalente a siete por hora.

Río de Janeiro - Brasil registró el mayor número de asesinatos de su historia en 2016, año en el que los homicidios alcanzaron un récord de 61.619, lo que supone 171 asesinatos diarios y siete por hora, mientras que las denuncias por desapariciones treparon de 109 a 197 diarias.

Los datos fueron divulgados ayer por la ONG Fórum Brasileño de Seguridad Pública, especializada en estudios sobre la violencia en base a informes oficiales.

La cifra de asesinatos representa un incremento interanual del 3,8% con respecto a 2015. Los más de 60.000 homicidios registrados en 2016 equivalen a las muertes que provocó la bomba atómica lanzada sobre Nagasaki, en Japón, en 1945.

De acuerdo con la organización, entre 2007 y 2016 se registraron 693.076 denuncias formales de desapariciones, lo que da una media de 109 por día, aunque en 2016 las denuncias llegaron a 71.796, unas 197 diarias.

La mayoría de los casos se registró en San Pablo, el estado más poblado y rico del país, con 211.965 denuncias en los últimos diez años, seguido de Río Grande do Sul, con 75.214 casos, y Minas Gerais, con 52.217.

Esta es la primera vez que son divulgados datos consolidados sobre desapariciones en Brasil, aunque los números pueden ser mayores debido a la falta de investigaciones, alertó la ONG.

Con respecto a los homicidios, el director presidente de ONG, Renato Sergio de Lima, señaló que "es como si Brasil sufriese un ataque de bomba atómica por año. Son datos impresionantes, que refuerzan la necesidad de cambios urgentes en las políticas de seguridad pública. No podemos convivir con ese nivel de violencia letal".

La tasa de homicidios se ubicó en 29,9 por cada 100.000 habitantes, de acuerdo con las cifras, que forman parte del undécimo Anuario del Fórum Brasileño de Seguridad Pública.

Pero esa tasa varía por región y llega hasta 64 por cada 100.000 habitantes en Sergipe; 56,9 en Río Grande do Norte y 55,9 en Alagoas, tres estados del empobrecido nordeste brasileño.

De la misma forma, algunas ciudades tienen tasas promedio de homicidios superiores a las de países en guerra civil, como Aracajú, con 66,7 homicidios por cada 100.000 habitantes, Belén 64 por cada 100.000 y Porto Alegre 64,1.

La letalidad policial creció 25,8% (4.224 casos) en 2016 respecto al año anterior, lo que implica un promedio de 11 personas asesinadas cada día durante incursiones policiales. Casi la mitad de esos casos se registró en Río de Janeiro y en San Pablo.

Negros y jóvenes son las principales víctimas de la violencia policial. Un 81,8% tienen entre 12 y 29 años, revela el informe, en tanto que 76,2% son negros. Apenas 0,7% son mujeres.

Si bien la policía de Río es, porcentualmente, la segunda que más mata del país, sólo por detrás de la de Amapá (norte), sus oficiales son los que más mueren. En lo que va de 2017, ya 113 policías militares fueron abatidos en la "cidade maravilhosa".

Agencias EFE, ANSA y AFP

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