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Alegría garantizada en las playas del Nordeste
La amplia costa de Natal ofrece atractivas panorámicas. Atrás, el Fuerte de los Reyes Magos, construido por los portugueses en 1598, es otro de los lugares más visitados por los turistas. (Foto: Embratur.)
A lo largo de toda la vía costera, frente al mar y próxima al centro, se encuentra la red de hoteles de Natal, cada uno con un estilo particular y todos con una buena vista de la ciudad y del Morro do Careca, una duna de 120 metros de altura que embellece la postal y abraza Ponta Negra.
No sólo se conoce con ese nombre una de las playas natalenses más bellas y sin dudas la más famosa; también se llama Ponta Negra la avenida principal donde se recuesta la mayoría de los bares y restoranes, que sorprenden gratamente a los paladares más exigentes y malcrían a los amantes de los camarones.
Fiesta
Las noches de los jueves, en el patio del Centro de Turismo, los «potiguares» (que significa en idioma tupí «el que come camarones» y así se autodenominan los lugareños, del mismo modo que lo hacían antes de la conquista portuguesa) les enseñan a los visitantes a bailar el «Forró com turista». El clima festivo se eleva en diciembre con el tradicional carnaval fuera de época de Natal.
El sol y el calor (la temperatura media anual es de 26ºC y la máxima promedio es de 32ºC) se mantienen todo el año y durante los meses de verano garantizan su presencia en las más de cien playas que se pueden recorrer a lo largo de los 400 kilómetros de litoral marítimo de Rio Grande do Norte.
Arrecifes
Algunas playas son semisalvajes, muchas tienen grandes oleajes, ideales para surfear y otras, aguas tranquilas, donde los arrecifes dejan descubrir piscinas naturales cuando baja la marea. Los surfers se atribuyen el descubrimiento de las playas de Tibau do Sul, a 90 kilómetros al sur de Natal.
Pipa, cuya playa principal ha sabido ganarse un lugar en el podio de las diez mejores de Brasil, armoniza lo exótico con un elegante toque bohemio y permite la convivencia de sofisticadas posadas con sencillos hostels.
Rodeada por altos peñascos de arena roja, en la Playa do Madeiro, Bahía dos Golfinhos aparece como un antídoto contra el estrés sin fecha de vencimiento, además de ofrecer la oportunidad de nadar en el mar con delfines.
Natal y Pipa invitan a la aventura y al descanso, con diferentes itinerarios para elegir o para combinar.

