El grupo de trabajo encargado de analizar la valiosa colección de arte, formada por 1.280 cuadros entre los que hay obras de maestros como Picasso, Chagall o Monet, despejó las dudas sobre la procedencia del cuadro que ya había sido reclamado por la familia Rosenberg.
Sin poder establecer cómo fue adquirido el cuadro por Gurlitt, el grupo de especialistas dejó claro que no hay duda alguna de que es "propiedad legítima" de Paul Rosenberg.
"Aunque no podamos estar completamente seguros de bajo qué circunstancias Hildebrand Gurlitt se hizo con esta obra, el grupo especial de trabajo llegó a la conclusión de que esta obra se engloba dentro de las cuadros robados durante la época de los nazis y es propiedad legítima de la colección de Paul Rosenberg", informó la directora, Ingeborg Berggreen-Merkel. Por el momento se desconoce cuándo será entregada la oba a la familia.
En su testamento, Gurlitt decidió donar su colección de arte al Museo de Bellas Artes de Berna, que actualmente se encuentra evaluando las cuestiones legales y la calidad artística de la colección para decidir si la acepta.
Si el museo acepta el testamento de Gurlitt y suma los cuadros a su colección, devolverá antes las obras que correspondan a sus legítimos dueños, informó con anterioridad Matthias Frehner, director del centro.
Al mismo tiempo, las pinacotecas de Múnich inscribieron las obras de arte procedentes de la colección de Max Amann (1891-1957), íntimo de Hitler, en la plataforma Lost Art (donde se encuentran también un centenar de los cuadros de la polémica colección de Cornelius Gurlitt) para analizar si son arte robado durante la época nazi a familias judías. Se trata de diez cuadros y cuatro esculturas, que tras 1945 fueron a parar a los museos, informó ayer el organismo encargado de las colecciones de arte del estado alemán de Baviera.
De esta manera buscan determinar la procedencia de las 14 obras de arte de Amann, que fue un alto funcionario del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP, por sus siglas en alemán). Amann dirigió desde 1922 la editorial nacionalsocialista Franz-Eher y posteriormente fue presidente de la Cámara de la Prensa del Reich y responsable de ejercer la censura para hacer que los medios de comunicación defendieran la línea política de la Alemania nazi. Su cercanía a Adolf Hitler lo llevó a ser el editor del libro "Mi Lucha" y fue quien le sugirió cambiar el largo título "Cuatro años y medio de lucha contra las mentiras, estupidez y cobardía". En base a esto, los museos estatales de Múnich desconfían de la procedencia de las obras y esperan que los investigadores de Lost Art puedan arrojar algo de luz al respecto.
| Agencia DPA |


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