La jornada arrancó con la noticia de que la Unión Europea había enviado a Grecia u$s 14.500 millones. Esto entonó los ánimos lo suficiente como para hacer que el euro se recuperara frente al dólar, influyendo en el 2,5% que ganaba el precio del petróleo, el 1,2% que perdía el precio del oro y el 0,885 que avanzaba el Dow en la primera media hora de operaciones. A esto podríamos sumar los buenos resultados de Home Depot, Abercrombie & Fitch, Walmart y algunos datos mixtos de la macro. Sin embargo, desde temprano fue claro que no todo andaba bien. De a poco, el euro fue perdiendo terreno, y esto comenzó a debilitar, primero a las acciones y más tarde a los commodities. Cuando sonaba la campana de irse a casa, el Dow se encontraba un 1,08% debajo del cierre del lunes, en 10.510,95 puntos, y la moneda europea retrocedía un 1,5%, marcando un nuevo mínimo para los últimos cuatro meses. Lo peor pasaba por el sector financiero, que perdía un 3,7%, mientras los papeles relacionados con los commodities bajaban un 1,5%, el petróleo cedía un 1% a u$s 69,41 por barril y el oro avanzaba a u$s 1.225 por onza. ¿Qué fue lo que pasó? Primero el rumor y luego la confirmación de que los alemanes habían decidido unilateralmente tomar una medida idéntica a la que tomó la SEC al quebrar Lehman: para evitar el derrumbe del euro, se prohibió el Naked Short Selling sobre 10 grupos financieros, toda la deuda soberana europea y los certificados de depósitos lanzados contra esa deuda. El problema es que como ocurrió de este lado del Atlántico, la medida sólo aceleró el malestar de los inversores que la interpretaron como un manotazo desesperado. Hoy el nuevo juego se llama: juguemos contra el euro.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario