Este giro en el discurso del Gobierno de Merkel, que ha pasado de clamar a los cuatro vientos la necesidad de mejorar la cultura de bienvenida para hacer más atractivo el país a la mano de obra cualificada extranjera a filtrar el borrador del proyecto de ley para evitar fraudes al sistema social por parte de extranjeros, es visto por la oposición como "populismo", a tres días de las elecciones al Parlamento Europeo. Las alarmas saltaron el 1 de enero de este año cuando los rumanos y búlgaros recibieron plenos derechos para entrar en los mercados laborales de otros países de la UE, algo habitual cada vez que entra un nuevo país en el seno europeo. Asimismo, hay que tener en cuenta que casi un 36% de los que reciben la ayuda lo hacen como complemento a sus bajos salarios, insuficientes para vivir, no porque se estén aprovechando del sistema social alemán. Éste es uno de los grandes problemas de Alemania, donde un total de 4,45 millones de trabajadores reciben parte de ayuda social, algo que se intenta solucionar desde el Gobierno con un salario mínimo por ley. En total, Alemania destinó al Hartz IV el pasado año hasta 33.700 millones de euros, de los cuales 1.700 millones fueron a parar a manos de 311.000 inmigrantes de países de la UE. En medio de este debate sobre la inmigración y el mismo día en que se dio a conocer que Alemania acogió en 2013 la cifra récord de 1,226 millón de extranjeros, el presidente federal de Alemania, Joachim Gauck, tuvo que salir a recordar a la población que el país "necesita la inmigración". Una inmigración que fue calificada hace un año por la entonces ministra de Trabajo alemana, Ursula von der Leyen, como un "golpe de suerte" para el país por su "nueva calidad". Alemania necesita la mano de obra de otros países debido al envejecimiento de la población. De acuerdo con la Asociación de la Industria Alemana (BDI) el país perderá 6,5 millones de trabajadores hasta 2020. "Si queremos seguir manteniendo nuestro fuerte crecimiento deberemos traer mano de obra calificada del extranjero", aseguró el presidente de la BDI, Ulrich Grillo, a principios de año. Mientras el desempleo castiga buena parte de Europa, los empresarios alemanes denuncian pérdidas millonarias por la falta de trabajadores suficientes para cubrir los puestos que generan. Un 53% de los 3.000 empresarios encuestados por la consultora Ernst & Young en febrero aseguró haber sufrido pérdidas reales por la falta de mano de obra cualificada en Alemania. El daño global se estima en 31.000 millones de euros cada año. Además, seis de cada diez pequeñas y medianas empresas (pymes) consultadas reconocieron no haber podido ocupar puestos de trabajo y un 28% explicó que necesita nuevos empleados (sólo las pymes suman 325.000 empleos vacantes). Alemania deberá encontrar el equilibrio entre sus políticas enfocadas a atraer mano de obra calificada y las medidas para frenar un posible "turismo social".
| Agencia Dpa |


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