Los mercados financieros globales continúan moviéndose al compás de la escalada en Medio Oriente y la volatilidad del precio del petróleo. Sin embargo, desde Goldman Sachs Asset Management advierten que, más allá de la coyuntura geopolítica, existen tres tendencias estructurales que comienzan a ganar peso en la dinámica de los activos.
Más allá de la guerra en Medio Oriente: Goldman Sachs identifica tres claves para los mercados en 2026
Aunque la tensión en Ormuz domina la agenda, los CIO del banco ponen el foco en materias primas, un nuevo ciclo de IPOs y el giro estructural de Japón como ejes para los inversores.
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Los cuatro focos de atención que identifica Goldman
Los directores de inversión (CIO) de la firma destacan el rol creciente de las materias primas en la intersección entre inteligencia artificial y seguridad energética, el posible inicio de un nuevo ciclo de grandes ofertas públicas iniciales (IPO) y el cambio estructural que atraviesa Japón tras décadas de deflación.
Materias primas: el impacto de la IA y la energía
Uno de los ejes centrales identificados por la entidad es el renovado protagonismo de las materias primas. La expansión de la inteligencia artificial está impulsando una demanda creciente de energía e infraestructura, lo que genera un cambio estructural en estos mercados.
A esto se suman las tensiones geopolíticas —como el conflicto en Medio Oriente— y los cuellos de botella en la oferta, que refuerzan el atractivo de estos activos como cobertura en los portafolios.
En este contexto, el aumento de los precios energéticos no solo impacta en commodities como el petróleo o el gas, sino que también eleva los costos de producción de metales industriales, como el aluminio, y presiona sobre las cadenas globales de suministro.
Crédito y volatilidad: oportunidades selectivas
En paralelo, desde Goldman Sachs señalan que, pese al impacto de la incertidumbre global, los fundamentos del crédito se mantienen sólidos. En particular, destacan que las tasas de default continúan en línea con los promedios históricos, lo que sugiere que el mercado está diferenciando correctamente los riesgos.
En este escenario, la dispersión de spreads según la calidad crediticia —con mayores ampliaciones en activos de menor rating— abre oportunidades para estrategias activas. La volatilidad reciente, lejos de ser únicamente un factor de riesgo, podría generar espacio para capturar valor en sectores que han sido castigados en exceso, como el software.
Mega-OPI: el regreso de las grandes salidas a bolsa
Otro de los focos de atención es el posible inicio de un nuevo ciclo de mega ofertas públicas iniciales, impulsado por compañías vinculadas a la inteligencia artificial.
Desde la entidad anticipan que varias firmas líderes podrían salir al mercado en los próximos trimestres, en un contexto de fuerte inversión por parte de los grandes jugadores tecnológicos. Sin embargo, advierten que la volatilidad financiera y los riesgos macroeconómicos podrían condicionar el timing y la magnitud de estas colocaciones.
Japón: un cambio de régimen
Por último, los CIO subrayan el giro estructural que atraviesa Japón, marcado por un mercado laboral más ajustado y un entorno de tasas de interés en ascenso.
Este nuevo escenario representa un quiebre respecto de décadas de deflación y abre nuevas oportunidades para los inversores globales, en un contexto en el que el país comienza a mostrar señales de normalización económica.





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