30 de septiembre 2015 - 00:00

Alerta en Alemania por casos graves de violencia en campos de refugiados

Niños juegan en un campo de refugiados en Hanau,  Alemania. El Gobierno de Angela Merkel modificó la ley de asilo para restringir el número de ingresos anuales.
Niños juegan en un campo de refugiados en Hanau, Alemania. El Gobierno de Angela Merkel modificó la ley de asilo para restringir el número de ingresos anuales.
Berlín - La Policía alemana denunció una creciente violencia en los centros de acogida que albergan a los miles de refugiados que llegan a diario al país, en coincidencia con la decisión del Gobierno de Angela Merkel de promover un paquete de leyes que modifican "en sentido restrictivo" las normas sobre el derecho de asilo.

El presidente del sindicato de policías de Alemania, Rainer Wendt, pintó un panorama alarmante en una entrevista que publicó ayer el diario Passauer Neue Presse, en el que describió choques con navajas y armas de fabricación casera, abuso de menores y violaciones de mujeres.

"Hemos estado viendo esta violencia durante semanas e incluso meses", reconoció el dirigente del sindicato DPolG (Deutsche Polizeigewerkschaft), después de que otro gremio, el GdP (Gewerkschaft der Polizei) llamase a las autoridades a separar a los migrantes por grupos religiosos.

"Los grupos se forman con base en la etnia, la religión o las estructuras de clan y se atacan unos a otros con cuchillos o armas que fabrican ellos mismos", sostuvo Wendt. De acuerdo con el uniformado, los conflictos se suscitan con frecuencia para asegurarse una posición dominante dentro del centro. "Mucho de esto se debe a las condiciones de hacinamiento en los centros, pero también existen elementos criminales duros", aclaró.

Wendt dijo que la mayor parte de los incidentes fueron protagonizados por grupos de musulmanes. "Los sunitas luchan contra los chiitas, hay salafistas de varios tipos. Las mujeres son obligadas a llevar velo. Los hombres son forzados a orar. Los islamistas quieren imponer sus valores".

Agregó que era necesario proteger especialmente a mujeres, jóvenes y niños. "En estos casos sólo podemos adivinar el verdadero alcance de la violencia, porque las mujeres y los niños tienden a no querer denunciar por miedo. Acá estamos hablando de abuso y de violaciones", dijo al diario y demandó la rápida deportación de los violentos.

En los campamentos se registraron en los últimos días varios episodios violentos que dispararon las alarmas y desataron un debate sobre la posibilidad de separarlos por nacionalidad o religión como medida preventiva. En un centro en Donaueschingen, en el sur del país, la Policía tuvo que intervenir el lunes para evitar que estallara una trifulca entre refugiados de varias nacionalidades. En Calden, en la región central, un entredicho en la fila por la comida acabó en una pelea que enfrentó a 300 albaneses con 70 paquistaníes, con un saldo de 14 heridos.

Según analistas, las noticias de la violencia recurrente, que en los últimos días fueron replicadas por los principales medios de comunicación del país, favorecerían el renacer del movimiento xenófobo Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida), que el lunes volvió a reunir en Dresde a 7.000 personas.

"En la actual situación es prácticamente imposible" separar a los refugiados, replicó a las demandas el titular del Ministerio del Interior, Thomas de Maizière, quien admitió que en septiembre se espera una cifra récord de refugiados. El diario Bild sostuvo que están llegando una media de 10.000 personas por día al país pese a que se reimplantaron los controles en las fronteras. Si la tendencia se mantiene, el año que viene podría alcanzarse de nuevo la cifra de 800.000 refugiados que se prevé que se registre este año.

Debido a la emergencia, el Gobierno alemán reformará su legislación de asilo, agobiado por las críticas de sus socios bávaros de la Unión Social Cristiana (CSU), pero también dentro de su propio partido, la Unión Cristiano Demócrata (CDU). Las reformas aprobadas ayer cumplen con algunas de las exigencias de los críticos al acelerar el proceso para el reconocimiento de asilo y reducir el número de candidatos.

Así, Albania, Kosovo y Montenegro pasan a ser países de origen "seguros", lo que deja a sus nacionales sin oportunidades reales de conseguir asilo. "Es una manera de decirles a los que quieran venir de esos países que no se pongan en camino, ya que tendrán que retornar", dijo De Maizière.

El paquete aprobado también contempla reducir al máximo el dinero en efectivo que se entrega a los peticionarios de asilo y aumentar todo lo que sea posible las ayudas en especie, en bienes concretos y servicios, medidas restrictivas cuestionadas por las ONG al considerar que suponen recortes de derechos fundamentales.

Agencias DPA, EFE y ANSA

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