12 de febrero 2010 - 00:19

Alerta empresaria: se pide ya hasta el 30% de aumento

Mientras se prepara el terreno para las paritarias, encabeza el ranking el gremio de la carne

Hugo Moyano, Cristina de Kirchner y Amado Boudou.
Hugo Moyano, Cristina de Kirchner y Amado Boudou.
Cercanos o no a Hugo Moyano, los sindicatos se apropiaron del gesto que hizo el camionero y titular de la CGT para que cada sector negocie con independencia lo que considere que es un incremento salarial justo. Así, en las últimas horas se encendió una alarma generalizada entre las diferentes cámaras empresariales ante lo que parece ser una competencia intersindical para ver quién es el que pide y logra el alza de sueldos más importante. En punta pican los trabajadores del gremio de la carne, que quizá lograron hasta ahora el reclamo récord desde que los Kirchner llegaron al Gobierno y organizaron las negociaciones paritarias, con un pedido de incremento, innegociable, del 30%. Cerca se ubican los bancarios (entre el 25% y el 28%), metalúrgicos (entre el 22% y el 25%), gastronómicos (25%), docentes privados (22%), comercio (25%), alimentación (25%), construcción (28%) y bebidas (27%).

La primera conclusión obvia es que para la CGT de Hugo Moyano y el resto de las agrupaciones sindicales, el INDEC no es una referencia. Para el gremialismo local, lo que importa es la inflación medida por los privados, que consideran que el año pasado, como piso, el alza de los precios fue del 15%.

El primer movimiento serio para el inicio de las discusiones lo dio la federación de trabajadores de la industria de la carne, que formalizó un pedido de aumento del 30% para los 50 mil empleados de frigoríficos. El salario básico inicial es de $ 1.800 y el gremio prevé elevarlo a cerca de $ 2.400.

En este caso, el reclamo acompaña lo que Moyano siempre consideró el incremento en la productividad de un sector. El pedido del sindicato de la carne apunta a que los ingresos que supuestamente están recibiendo los frigoríficos por los mayores precios del rubro sean redistribuidos entre los trabajadores del sector, lo que luego provocaría que los empresarios trasladen el alza a los precios finales y así volverían a crecer los valores de los cortes.

Todo esto lejos de la máxima del miércoles de Cristina de Kirchner, que salió a cruzar las teorías inflacionarias ortodoxas al hablar de que «no nos vengan desde ningún rincón monetarista a decirnos que el problema de la inflación es la expansión monetaria y que entonces hay que achicar salarios, achicar jubilaciones y los ingresos de la sociedad».

Fuentes del Gobierno asumen que los pedidos sindicales son altos, pero que no es pública y mediáticamente como se debe reclamar prudencia en los reclamos, sino en el momento en que los diferentes representantes empresariales y gremiales se sienten en las mesas del Ministerio de Trabajo para discutir las paritarias de este año. Por ahora y por lo bajo, desde el Ejecutivo se habla de un máximo para los sectores más competitivos del 20%.

La alarma empresarial viene en realidad por la previsión original de que para 2010 el crecimiento máximo de los salarios no debería pasar del 15%, y esto en los rubros más expansivos de la economía. De hecho, ese 15% es el porcentaje que tiene en mente el Gobierno para discutir un alza salarial en los docentes y empleados públicos.

El último hit sindical es que las negociaciones paritarias incluyan un capítulo especial que permita que cada cuatro o seis meses las partes vuelvan a encontrarse en Trabajo para evaluar el alza de la inflación y definir nuevos acuerdos de sueldos. La idea es rechazada desde la industria y los servicios, ya que le otorgaría a la proyección económica anual una incertidumbre imposible de manejar para los privados.

Desde el Gobierno se prepara una contraofensiva. Tal como adelantó ayer este diario, en los próximos días y en Olivos, el ex presidente Néstor Kirchner citará a Hugo Moyano para discutir su futuro en el PJ, la situación de las obras sociales y los famosos $ 3.500 millones que reclaman los gremios y, obviamente, la situación de las obras sociales. El camionero le dio a entender al Gobierno que este año no quiere hablar de pauta general a partir de un acuerdo de su sindicato, y que sus negociaciones se postergarán hasta mayo o junio, cuando venza el acuerdo de 2009.

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