La única certidumbre de ayer fue la casi total incertidumbre. El Dow arrancó perdedor, entre las 10.30 y las 2 de la tarde pasó unas 9 veces sobre/debajo de la línea de cierre del martes, comenzó a caer de lleno, en los últimos cuarenta y cinco minutos se estabilizó entre 12480/460 puntos y cerró en 12496.38 puntos perdiendo el 0.62%. La caída inicial no se adscribió a ninguna noticia en particular, podría haber tenido algo que ver con la merma europea, la baja de la calificación de la deuda española a CCC+ por la gente de Egan-Jones -y más tarde a Baa3 por la de Moody´s-, el descenso de la inflación mayorista y ventas minoristas, etc.), la recuperación se vinculó con las declaraciones del jefe del JPMorgan Chase al Congreso (dejó la sensación que no tendremos más regulaciones) y la merma final a la noticia de que los griegos están retirando dinero de los bancos, temerosos del resultado de las elecciones de este fin de semana. Lo más importante sin embargo puede haber pasado por otro lado. Muchos comentaron la suba de la tasa española, pero lo preocupante es lo que pasa con los bunds alemanes (que se «desengancharon» de los Teasuries). Si bien hay algunas cuestiones técnicas (los fondos de pensión suecos y daneses están buscando rendimientos más altos) es posible que la suba de la tasa bund refleje el temor al costo que tendrá para Alemania el rescate de España, Chipre, Grecia, etc. (no olvidemos a Italia, que parece olvidada pero posiblemente necesite un apoyo extra si las tasas suben más).
Para los alcistas, la apuesta es que cuando se reúna la semana próxima la Fed, podría dar la señal de un QE3 o algo similar, lo que más allá de que ocurra o no tiene suficiente potencial como para darnos alguna sorpresa o sorpresita.
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