23 de agosto 2016 - 00:00

Aliados exigen a Bachelet una radical reforma de su gabinete

La presidenta socialista acaba de superar la mitad de su mandato de cuatro años sin satisfacer las expectativas de cambio social que creó en la campaña.

DILEMA. Michelle Bachelet lidera una alianza muy heterogénea, que va desde el comunismo hasta la centroderecha de la Democracia Cristiana. Una complicación cuando se le demanda cambiar el rumbo.
DILEMA. Michelle Bachelet lidera una alianza muy heterogénea, que va desde el comunismo hasta la centroderecha de la Democracia Cristiana. Una complicación cuando se le demanda cambiar el rumbo.
Santiago - Michelle Bachelet recibió ayer presiones de varios integrantes de Nueva Mayoría, la alianza de partidos oficialistas de Chile, para que ponga en marcha un profundo cambio de gabinete, como consecuencia de las multitudinarias manifestaciones del domingo contra el sistema de jubilación privada y en un momento en el que la aprobación a la presidenta cayó a un mínimo del 15%.

El presidente del Partido Radical, Ernesto Velasco, señaló que "llegó el momento de hacer un golpe de timón fuerte", y remarcó la urgencia de "un nuevo diseño, que se haga cargo de lo que los ciudadanos piden: gobernabilidad y confianza".

En tanto, el diputado del Partido por la Democracia (PPD) Ramón Farías evaluó que "se requiere reforzar el equipo político" del Palacio de la Moneda, mientras que el secretario general del Partido Socialista (PS), Pablo Velozo, destacó la urgencia de "hacer una revisión de la marcha de la gestión del Gobierno y que los ministros le faciliten la decisión a la presidenta".

El más duro en criticar la actuación del Gobierno fue el expresidente de la Democracia Cristiana (DC) y actual senador Ignacio Walker, quien argumentó que "no basta con un cambio de gabinete".

"Hay que cambiar a los que se van y tienen que cambiar de actitud los que se quedan, de forma de gobernar, con la presidenta a la cabeza, porque no podemos seguir haciendo más de lo mismo, no podemos administrar el statu quo", remarcó.

Walker señaló que "cuando uno tiene un 15 por ciento de aprobación y un 66 por ciento de desaprobación hay que rectificar", y subrayó que "no es sólo un tema de los cambios en las reformas estructurales del futuro, que por supuesto son necesarias, sino de las del presente, porque la gente quiere ser bien atendida en un consultorio, quiere que las escuelas funcionen, quiere tener tranquilidad en sus barrios".

Por último, el presidente del Partido Comunista, Guillermo Tellier, evitó presionar públicamente a la mandataria.

Estas críticas surgen en medio de la fuerte crisis que se vive al interior de la alianza oficialista, que se evidenció primero con los resultados de la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) y que se confirmó el domingo con protestas que reunieron a 1,3 millón de personas en todo el país para reclamar el fin del sistema de jubilaciones de capitalización privada.

Con respecto a las marchas, Bachelet insistió ayer en que el Gobierno está abocado a mejorar el sistema, pero "los problemas no se pueden solucionar de la noche a la mañana ni de un momento a otro, aunque trabajaremos para que los cambios lleguen cuanto antes".

"Así como antes creamos el pilar solidario (un aporte estatal complementario), ahora vamos a trabajar para hacer cambios para que las pensiones de nuestros compatriotas les permitan vivir con dignidad", destacó la mandataria.

Bachelet asumió en marzo de 2014 su segunda presidencia tras una campaña en la que enarboló un discurso mucho más a la izquierda que el que se le conocía, producto también de la incorporación del PC a la vieja Concertación, lo que derivó en la alianza Nueva Mayoría.

Sin embargo, las reformas que acometió en ese campo y en otros sensibles, como el de la gratuidad de la enseñanza, son calificadas como insuficientes por muchos de sus votantes.

Agencia Télam y Ámbito Financiero

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