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Alimentos: más conflictos pese al aumento del 35%
• TRABAJADORES RECLAMAN PAGOS EXTRAS FIJOS Y QUE SE INCORPORE A CONTRATADOS
Rodolfo Daer
Ni los aumentos de más del 35% que lograron los trabajadores de sector de alimentos lograron aplacar a las convulsionadas comisiones internas de las principales plantas del país. Además, este ejemplo hizo que otros grupos de izquierda comenzaran a avanzar en diferentes grandes empresas con reclamos similares a los que las comisiones de las compañías de alimentos vienen haciendo desde hace varios meses. En el listado de los objetivos de estas comisiones aparecen desde importantes multinacionales hasta la planta de chocolates del mediático Ricardo Fort. Entre los reclamos, además de los reajustes salariales, las comisiones presionan para que los trabajadores contratados pasen a revistar como planta permanente.
Es, por ejemplo, la situación en compañías como Kraft Foods, PepsiCo, Quilmes, Stani-Cadbury, Arcor, Bagley, Bonafide, Unilever, Molinos y Fargo, entre otras, donde lentamente fueron apareciendo por fuera de la conducción de los sindicatos centrales (aunque no necesariamente separados de la estructura gremial oficial) representantes sindicales vinculados a partidos como el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), el Partido de lo Trabajadores Socialistas (PTS) y el Movimiento Barrios de Pie.
Todas estas representaciones comenzaron la semana pasada, y retornaron ayer, con las presiones para que los aumentos salariales efectivos superen en el caso de los empleados de menor rango los incrementos del 35%, y lleguen en algunos casos al 50%. A esto hay que sumar la protesta por el reclamo de pase a planta de miles de trabajadores.
Uno de los casos particulares es el de la chocolatera Felfort, de la familia del mediático Ricardo Fort, donde los operarios reclaman un plus de 600 pesos por única vez en todo el año para reforzar los bolsillos por el avance de la inflación. Sin embargo, la dirección de la empresa se negó a otorgarlo. A este pedido se suma la presión para que la compañía incorpore a planta permanente a los 300 trabajadores contratados, para que corran con los mismos derechos y beneficios que los 500 permanentes.
Tanto quienes presiden la chocolatera como los que están al frente de las otras alimentarias, en su mayoría de capitales extranjeros, aseguran que el aumento salarial ya es excesivo, por lo que no pueden responder positivamente a todos los reclamos. La respuesta sindical sostiene que, por la elevada rentabilidad y la escalada de precios que se registró en los alimentos en la primera parte del año, las empresas no sólo pueden subir los salarios sino también mejorar las condiciones de trabajo. Entre estas están los pedidos de tomar como planta permanente a los trabajadores contratados, para que éstos dejen de facturar y comiencen a estar bajo los beneficios de empleados en relación de dependencia. Con esto lograrían que los privados deban liquidar cargas sociales y reconocer los derechos de estabilidad laboral relacionados con indemnizaciones y asistencia previsional y médica.
En general, las compañías aseguran que utilizan trabajadores contratados o vinculados a las agencias de colocación de empleo que les proveen mano de obra para las épocas de mayor producción, como lo son el mes previo a las Pascuas y a las fiestas de fin de año.
Estimaciones sindicales indican que uno de cada tres empleados del sector está como contratado, lo cual no le permite tener una continuidad laboral porque es convocado por períodos. Por estas causas y por impulsar medidas de fuerza como paros, recortes de tareas por turnos, trabajo a reglamento y cortes de rutas y autopistas, las comisiones internas de las compañías llegaron incluso a desencontrarse con el conductor del gremio, Rodolfo Daer.


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