15 de noviembre 2012 - 00:00

Alivio en gremios, que piden por obras sociales

Cristina de Kirchner se reunió con la cúpula de la CGT oficialista luego del anuncio sobre Ganancias, en la Casa de Gobierno, y les dio a entender a los sindicalistas que antes de fin de año brindará una respuesta a las demandas pendientes por los fondos de las obras sociales. Se trata del último dato que aguardaban los dirigentes de la nueva central obrera para considerarse saldados con el Ejecutivo, que hasta ahora había demorado las definiciones.

La mandataria se ocupó de ampliar lo dicho públicamente minutos antes respecto de que la eventual adecuación del gravamen sobre los salarios quedará atada al ritmo de las negociaciones salariales. Dicho de otro modo, el Ejecutivo buscará fijar una pauta para no disparar las demandas de aumento y a cambio apuntará a mitigar los efectos de Ganancias.

Para debatir el nivel que tendrá el impuesto dijo que creará una comisión con la participación de funcionarios y dirigentes. Como había anticipado este diario, la CGT oficialista comenzó a elaborar una propuesta de nuevos gravámenes para reemplazar el que pesa sobre los sueldos. En esa línea los gremialistas incluyeron la aplicación de Ganancias para los funcionarios judiciales, gravar la renta financiera y elevar los niveles impositivos a las industrias de Tierra del Fuego, que en la actualidad gozan de amplias excepciones.

La reunión se extendió por más de una hora. A la cabeza de la delegación gremial estuvo Antonio Caló, secretario general de la nueva central sindical, junto a Andrés Rodríguez (estatales, UPCN), Omar Viviani (taxistas), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Armando Cavalieri (Comercio), Omar Suárez (marítimos, SOMU), Víctor Santa María (encargados de edificios, SUTERH) y Hugo Ferreyra (albañiles de UOCRA, en representación de Gerardo Martínez). Por el Gobierno estuvieron además el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, el secretario general de la Presidencia, Carlos Zannini, los ministros de Economía, Hernán Lorenzino; de Planificación, Julio De Vido, y de Trabajo, Carlos Tomada, así como la superintendente de Servicios de Salud, Liliana Korenfeld.

Como informó ayer este diario, el sendero de anuncios hasta fin de año fue negociado por el trío conductor de la CGT, Caló, Rodríguez y Viviani, en una reunión secreta que mantuvieron con Cristina de Kirchner a principios de la semana pasada en la quinta de Olivos.

Ayer la jefa de Estado ratificó que Korenfeld resolverá antes de fin de mes los cambios en la Resolución 1.200 de su organismo, que había levantado todas las quejas posibles en el ámbito gremial. Uno de los dirigentes que estuvo presente confirmó que esa resolución quedará derogada en su mayoría. No será reemplazada sino corregida, pero los funcionarios prometieron dejar sin efecto los puntos que mayor enojo habían causado, como el que eliminaba los reintegros sobre los tratamientos médicos por discapacidad. La suspensión de la Resolución 1.200 de la Superintendencia regirá hasta fin de mes, y Korenfeld debería definir antes los cambios.

El otro eje pendiente -y sobre el que los sindicalistas esperan novedades antes de fin de año- es el pago de la deuda que el Estado mantiene con las obras sociales por los tratamientos médicos brindados entre 2010 y 2011 y cuyos valores no fueron devueltos.

La concreción del anuncio de Ganancias, negociado con los gremios desde agosto, llevó alivio a la CGT oficial, que se encontraba imposibilitada de elevar sus reclamos en público con apenas un mes y medio de existencia como central obrera, y que al mismo tiempo sufría por la sombra de Hugo Moyano al frente de un paro nacional para el martes que viene.

La satisfacción fue a medias. Es que la exención del impuesto sólo regirá para el medio aguinaldo de fin de año. Cristina les confirmó ayer que con esa medida daba por cerrado el capítulo de novedades fiscales por este año.

En la charla, sin embargo, todos fueron elogios. Andrés Rodríguez aseguró que la medida en el impuesto representa «un ingreso extraordinario para los trabajadores» y que a su juicio implica «un paso adelante» en la agenda que le plantearon a la mandataria apenas creada la CGT oficialista.

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