29 de abril 2009 - 00:00

Amenaza Moyano con 100 mil en la plaza para reclamar fondos para él

Tres décadas de devaneo gremial, desde la Mar del Plata del 70, a esta CGT de 2000, entrenaron a Hugo Moyano. Desconfiado, aprendió a usar su método frontal como una argucia para negociar por la ventanilla del fondo lo que de verdad le interesa.

Astuto, el camionero convenció a propios y extraños que el acto del 30 de abril es una señal de poderío para arrancarle a Néstor Kirchner lugares en las listas del Frente para la Victoria, que ahora lleva adherido «justicialista», como rasgo de identidad.

Con el Obelisco de fondo, Moyano se plantará ante 100 mil personas -ésa es la cifra que le prometen a su lado- y no desgajará una mínima crítica directa a los Kirchner. Ya le soplaron la receta: «Defender al trabajador es defender este modelo», dirá.

Tanta bondad será el pago anticipado de lo que discute con Néstor Kirchner desde hace diez días: su definitivo desembarco en la APE para controlar los fondos de prestaciones especiales que distribuye esa oficina y que, en estos tiempos, Graciela Ocaña gira en cuentagotas.

¿Puede, Moyano, confiar en las promesas de un peronista en campaña? Hace dos meses, se retiró sonriente de Olivos cuando le dijeron que el doctor Hugo Sola, vinculado a Camioneros, sería sus ojos y sus manos en la APE. Hasta ahora eso no ocurrió.

En estos días sumó más certezas. Graciela Ocaña, dicen en la CGT, terminó de demostrar que «sirve para denunciar, pero no para gestionar» lo que, traducen, es su fin como ministra en Salud aunque durará hasta después de la elección y antes de que vuelva, en primavera, el dengue.

¿Le habrá dicho Moyano a Kirchner en algunas de sus conversaciones que rememoran a Ginés González García y su equipo de sanitaristas? En definitiva, «Ginés siempre fue un amigo» se declaran los gremialistas.

Con la posible caída de Ocaña, podría ver el derrumbe de quien fue su abogado y amigo, pero ahora ni le responde los llamados: Juan Rinaldi, que saltó de la APE a la Superintendencia de Seguros de Salud (SSS) y fue el artífice de impedir la designación de sindicalistas en el consejo consultivo de ese organismo.

Urticante

Esos temas claro no se mencionarán en el acto del 30 como, tampoco, aceptó Cristina de Kirchner hablarlos cuando la visitó la cúpula de la CGT en la Casa Rosada. Son temas urticantes, más vistos, donde cualquier medida sugiere un entrevero poco claro.

Es simple: las listas, para Moyano, son un tema menor. Adhiere, en eso, al pensamiento de Armando Cavalieri que cierta vez, cuando le preguntaron si quería ser diputado, se sinceró: «¿Para qué quiero una banca si yo gobierno un gremio que es como un pequeño país?».

De hecho, en las charlas mano a mano con el ex presidente -Pablo Moyano oficializó que se producen dos o tres a la semana- el asunto de las listas K apenas es una cuestión lateral. Héctor Recalde será diputado y Julio Piumato irá por alguna versión silvestre del kirchnerismo porteño.

Puede, además, haber un espacio para Juan Carlos Schmidt en Santa Fe y un lugar «a salir» para la UOM, pero no como gesto a Moyano. Esa factura, que se pagó en 2005 a través de Francisco «Barba» Gutiérrez, va directo a la cuenta política de los metalúrgicos.

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