11 de agosto 2011 - 00:00

Amorim, ahora contra Irán, seduce a FF.AA.

San Pablo - El excanciller y flamante ministro de Defensa de Brasil, Celso Amorim, aseguró que «nunca» fue «amiguito» de Irán, en una entrevista publicada ayer por el diario Folha de Sao Paulo.

Al ser indagado sobre las reacciones negativas de sectores militares a la política de acercamiento al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, durante el pasado Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, Amorim aseguró que «nosotros nunca nos hicimos amiguitos de Irán, que no es una prioridad de la política externa».

«Lo que sí fue prioridad, en un determinado momento, fue solucionar un problema grave para el mundo: (las sospechas en torno a) el programa nuclear de Irán», expresó el excanciller al justificar las gestiones realizadas por Lula en 2010 para intentar un acuerdo entre Teherán y la comunidad internacional.

Según el ministro, el problema en la época era defender el derecho de los países a tener un programa nuclear con fines pacíficos y, al mismo tiempo, alejar las desconfianzas en torno a este proyecto.

«Hemos intentado viabilizar una propuesta de los países de Occidente, empezando por Estados Unidos, que luego cambió de posición y consideró que ya no valía. Pero la verdad es que tuvimos estímulo por parte de ellos. O sea: nunca hubo una aventura iraní, como quieren hacer creer algunos. Hubo una actitud independiente y transparente de nuestra parte», aseveró.

Amorim se negó asimismo a ratificar la declaración que hizo a comienzos de este año, cuando criticó en un artículo la decisión del Gobierno de Dilma Rousseff de votar en favor del nombramiento de un relator de la ONU para investigar violaciones de los derechos humanos en Irán.

«Hoy formo parte del Gobierno y tengo que participar solidariamente en las decisiones del Gobierno... En mi calidad de intelectual independiente, lo que yo escribí y dije claramente fue que, si fuera yo, no habría tomado aquella actitud», expresó.

En otro orden, prometió avanzar en las investigaciones sobre el presunto desvío de dinero público del que se acusa al comandante del Ejército, general Enzo Martins Peri.

«Lo que tenga que ser investigado, será investigado. El general Peri me dijo que ya hay investigaciones iniciadas por él, hay que separar la paja del trigo», declaró Amorim.

La Procuraduría de la Justicia Militar y el Tribunal de Cuentas de la Unión abrieron investigaciones por separado sobre el general Peri y otros generales ante los indicios de irregularidades. Según esas investigaciones los militares habrían efectuado decenas de contratos fraudulentos para la realización de obras públicas realizados por parte del Ejército que suman varios millones de dólares.

Haití

Por otra parte, el flamante ministro reiteró su posición favorable a la retirada de las tropas brasileñas que comandan el sector militar de la Misión de las Naciones Unidas para Estabilización de Haití (Minustah), pero declinó suministrar detalles sobre los planes.

Amorim asumió el lunes el comando del Ministerio de Defensa en sustitución de Nelson Jobim, quien ocupaba el cargo desde 2007, cuando fue nombrado por el entonces presidente Lula da Silva, y quien renunció en la semana pasada después de criticar públicamente a dos de sus colegas de gabinete.

En declaraciones hechas bajo condición de anonimato a medios de prensa brasileños, varios oficiales militares criticaron la designación de Amorim y expresaron su temor a su supuesta tendencia ideológica «izquierdista».

En la charla con Folha de Sao Paulo, Amorim evitó definirse como izquierdista. «Es mejor que otros pongan estos rótulos. Unos dicen que fui nombrado por la presidenta Dilma por ser nacionalista, lo que complace a los militares. Otros dicen que fue porque soy izquierdista, lo que no los complace. ¿Pero no es cierto que en Brasil nacionalismo se confunde con izquierdismo?», concluyó.

Agencias DPA y ANSA

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