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Amplia retrospectiva de Renzi
«El interior del loco», el homenaje que dedicó a Van Gogh Juan Pablo Renzi, forma parte del recorrido por la obra del artista santafesino desde los años 60 hasta su muerte en 1992.
La muestra comprende más de 80 obras, desde los años 60 hasta 1992, y también incluye una reconstrucción de sus trabajos conceptuales según explicaciones, diagramas e instrucciones realizadas por el artista en los 60.
Nacido en Casilda, Santa Fe, Renzi estudia con Gustavo Cochet y Juan Grela en 1963; en 1964 realiza su primera exposición en la Galería El Taller de Rosario, y funda el Grupo de Vanguardia Rosario-66. Daban charlas sobre Matisse, Chagall y Schiavoni, un emblemático pintor enrolado en la tradición realista rosarina. En 1968, período de gran ebullición política, es célebre la irrupción del grupo en una conferencia de Jorge Romero Brest en la que proclamaron que «en lugar de él, vamos a hablar nosotros; por poco tiempo, consideramos que las palabras no constituyen un testimonio perdurable.» Era el arte de acción que irrumpía en escena, por eso se lo califica a Renzi como pintor, objetista, escritor de manifiestos, también «accionista» y nuevamente pintor.
Otra célebre acción de 1968 «No al Braque», a causa de los condicionamientos del gobierno francés, entre ellos, evitar proclamas o alusiones al mayo francés, por lo que los artistas invadieron las salas del Museo de Bellas Artes y terminaron en la cárcel. A un año de la muerte del Che Guevara, la «Acción de las fuentes rojas» consistió en teñir de rojo las aguas de las fuentes de Buenos Aires.
A Renzi le importaba que la vanguardia política y la vanguardia estética estuvieran juntas: «nos diferenciábamos de la primera vanguardia del Di Tella, más asociada con el Pop en el sentido que ellos entendían que se podía ser de derecha y de vanguardia. Nosotros no coincidíamos, pero si se era de izquierda tenía que hacerse explícito». Se cuestionaba la ineficacia de las obras vanguardistas absorbidas por las instituciones del arte, engrosando la retórica oficial.
Un acción histórica fue «Tucumán Arde». Fue una combinación de discursos visuales, auditivos, recorridos, cuyo propósito era difundir la explotación y la miseria que sufría el pueblo de Tucumán. Algunos de los rosarinos participantes fueron Noemí Escandell, Graciela Carnevale, María Teresa Gramuglio, Norberto Puzzolo y Juan Pablo Renzi. De Buenos Aires, León Ferrari, Roberto Jacoby, Graciela Borthwick, Jorge Cohen, y Jorge Conti, de Santa Fe.
El título fue tomado, según explicó Renzi, de la película de René Clement «Arde París» (1966), idea propuesta por Margarita Paksa. Se expuso en Rosario durante dos semanas pero en Buenos Aires fue cancelada por el gobierno y la policía. Andrea Giunta señala en «Vanguardia, Internacionalismo y Política» que «la experiencia fue tan intensa y tan traumática que muchos de sus participantes decidieron que no era posible la transformación de la realidad a través del arte, aun cuando éste fuese de vanguardia. Algunos abandonaron el arte por la lucha política y por acciones colectivas y violentas».
Después de «Tucumán Arde», Renzi abandona durante un período de ocho años la obra artística por razones éticas y estéticas. En 1976 se establece en Buenos Aires, retoma la pintura «para no morirme o volverme loco» (.) «para mí, mi vida es mi producción artística» (.) «el arte es una forma de conocimiento de la realidad» (.) «mi formación es clásica, con una etapa conceptual, pero lo que hago concretamente es pintura».
El recorrido es cronológico, también por núcleos.¿Es el mismo artista? No, a primera vista. Están las primeras obras, los objetos que responden a temas como las nubes, el agua, representación sólida del agua y otros fluidos, el espacio, problemas como la política, la historia del arte universal y nacional.
Respecto a la vuelta a la pintura, desarrolla el período realista, retoma temas tradicionales, naturalezas muertas, a la manera de un Lacámera, en quien busca refugio, como también lo hiciera Pablo Suárez, homenajes a Van Gogh, a Matisse, su última obra, «Fantasía Pompeyana», una postal con fondos a lo Malevich.
Renzi siempre se situó en una zona de riesgo, se enfrentó a lo convencional, a lo instituido, se opuso a las tendencias establecidas, debe recordarse el famoso manifiesto: «A propósito de la pintura mermelada», contra el decorativismo, la narratividad , el academicismo.
Es encomiable la curaduría de María Teresa Constantín, la investigación del archivo Renzi iniciado hace más de una década por Xil Bufone, así como sus esclarecedores textos, y los análisis de la obra por Ana Longoni, Guillermo Fantoni y Daniel Samoilovich.
Una muestra para visitar más de una vez, que permite una revisión de la obra de un artista que vivió décadas tan significativas en lo que hace a la institución arte, la historia y la política.
Clausura el 27 de febrero de 2010 (Suipacha 658).

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