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Amplio triunfo de De la Sota, que vuelve a la gobernación

Escrutado el 12,84% de las mesas, De la Sota -quien fue felicitado anoche telefónicamente por Cristina de Kirchner- se imponía por el 45,87% de los votos sobre el postulante del Frente Cívico, el senador nacional Luis Juez, que cosechaba el 25,83% de los sufragios. En tercer lugar quedaba el diputado nacional Oscar Aguad (UCR), con el 23,90%. Anoche el escrutinio se veía demorado por un «colapso» del servidor que recolectaba los datos del conteo.
De esta manera, De la Sota (junto a Alicia Pregno) sucederá desde diciembre al justicialista Juan Schiaretti y volverá a dirigir los destinos mediterráneos, como ya lo hizo entre 1999 y 2007 (reelección mediante). Pero su triunfo en el ahora segundo distrito electoral del país -con casi 2,5 millones de votantes, el 8,7% del padrón- potencia además sus aspiraciones presidenciales para 2015 desde el peronismo crítico. En esa línea, anoche anunció el nacimiento del «cordobesismo».
En cambio, Juez (esta vez con el intendente Marcelino Gatica) se topó con su segundo traspié consecutivo en el cuarto oscuro. En 2007 había caído ajustadamente ante Schiaretti por el 37,17% contra el 36,04%, con denuncias de un supuesto fraude.
Por su parte, y pese a las expectativas iniciales, la UCR (con Aguad y el ruralista Néstor Roulet) volvía anoche a tener que conformarse con ser la tercera fuerza, como hace cuatro años y ya lejos de la senda del bipartidismo de otrora.
De la Sota basó su triunfo en victorias obtenidas en ciudades y localidades importantes del interior (como en Río Cuarto, Río Segundo y Cruz del Eje), con un rol central del voto del campo, como en el revés K en Santa Fe. Por su parte, Juez se adjudicó un triunfo en la capital -su bastión, donde fue intendente- aunque por un menor margen que en 2007, y con De la Sota segundo y con mejor performance del PJ.
«Estamos ganando por un muy buen margen», anticipó poco antes de las 20 el ministro de Gobierno y titular del PJ local, Carlos Caserio.
A las 22.30 Juez reconoció la derrota. «En esta oportunidad no vamos a gobernar Córdoba», aseguró, además de felicitar «a los ganadores» pero advertirles que los «van a controlar». «Nos volvieron a poner como cuña del bipartidismo», recalcó el senador, quien previamente había recibido in situ el apoyo del candidato presidencial del Frente Amplio Progresista, Hermes Binner, quien no subió al estrado. Previamente, Juez había agitado el fantasma de las sospechas de 2007 con una arenga desde Twitter. «Todos a controlar el escrutinio, no nos dejemos influir por encuestas e información interesadas», advirtió.
Aguad, por su parte, optó por esperar hasta las 23.10 la llegada de Ricardo Alfonsín para reconocer el triunfo de De la Sota, hombro a hombro con el aspirante presidencial. «Seguiré defendiendo desde el Congreso los intereses de Córdoba», prometió, y destacó el gesto de Alfonsín de mostrarse pese al traspié.
Minutos después, un exultante De la Sota salió a celebrar su victoria, junto a Schiaretti, a quien le agradeció su gestión. «A partir de este noche todos tenemos el enorme desafío de que Córdoba siga progresando», dijo.
También se proyectó hacia 2015. «Nació el cordobesismo, una idea superadora», anticipó, además de recalcar, con Cristina de Kirchner como destinataria directa: «A la Nación le digo que cuenten con Córdoba para trabajar, para unir y no para dividir, para la construcción de un federalismo en serio, para mirar hacia el futuro y no al pasado, para resolver los problemas y no construirlos artificialmente; Córdoba ya imagina y trabaja para un país mejor».
Obligada por los aires críticos al kirchnerismo que flotan en la provincia y que signaron las últimas votaciones, a fuerza sobre todo del descontento del campo, la Casa Rosada optó por no llevar un candidato oficial a la gobernación.
Las negociaciones con De la Sota para definir listas naufragaron en medio de la desconfianza mutua y el cordobés terminó por sellar el distanciamiento con la consagración de su dupla con Pregno, intendente de Laboulaye y fuerte cuestionadora de la Resolución 125.
Anoche se reflejó esa tensión cuando la pretensión de un dirigente K de ingresar al bunker de De la Sota junto a militantes derivó en forcejeos.
Tras el cierre de los comicios, aparecieron en la capital provincial y en la Ciudad de Buenos Aires una serie de afiches sin firma con alusiones a los últimos reveses electorales del kirchnerismo, con frases como «Llegaron hasta K. Basta!» o «Gracias Córdoba, acá también los frenamos». Una postal similar se había vivido el día después de las votaciones de Santa Fe (del 24 de julio) y del balotaje porteño (del 31 de julio).
En la contienda de ayer se eligieron además 70 legisladores provinciales, e intendentes y concejales en 206 municipios y comunas (aunque plazas clave ya renovaron autoridades o lo harán, como la ciudad de Córdoba el 18 de septiembre). Anoche Unión por Córdoba retenía la mayoría que ostenta en la unicameral Legislatura, donde se pusieron en juego 70 bancas.
Tras el estreno a nivel país de la boleta única el 24 de julio en Santa Fe, su aplicación en Córdoba -seguida por 50 observadores nacionales e internacionales- se concretó sin mayores contratiempos (ver aparte). En La Falda, donde se probó el voto electrónico, ganó Aguad.
El lento escrutinio signaron la elección. De hecho, a tres horas del cierre había cargada una sola mesa. La participación, en tanto, rondó el 70%. La votación concluyó a las 18, pese a que el Frente Cívico había pedido que el proceso se extendiera hasta las 20 por las demoras en el inicio de la jornada.


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