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Analizan ternas para 50 cargos en Justicia porteña
Juan Manuel Olmos
Este proceso de selección estaba prácticamente trabado por la falta de acuerdo en la Legislatura porteña para designar a sus nuevos representantes en el cuerpo. Una vez que fueron aprobados a fines del año pasado, se pudieron votar las autoridades del Consejo de la Magistratura porteño -que resultó en la elección del justicialista Juan Manuel Olmos como presidente- y de sus comisiones, y así los concursos pendientes empezaron a avanzar.
Estas convocatorias incluyen el concurso 45/10, destinado a cubrir 10 vacantes de jueces en lo Contencioso, Administrativo y Tributario; el 29/10, creado para cubrir un puesto de fiscal ante la cámara del mismo fuero; el 43/10, que tiene como objetivo designar 8 cargos de defensores de primera instancia en lo Penal, Contravencional y de Faltas; y el 40/10, que busca designar tres fiscales ante la cámara de este mismo fuero, entre otros.
Todos estos concursos tuvieron una respuesta masiva: cuando se fijaron las fechas de los exámenes orales en noviembre pasado el 43/10 tenía 509 postulantes, por ejemplo. De ellos, 113 llegaron al examen oral.
Por esta razón, el Consejo de la Magistratura porteño trabajó de manera intensiva desde que retomó sus actividades en febrero pasado, después de la feria judicial. Así lograron terminar con la etapa de las entrevistas la semana pasada y empezar a evaluar las calificaciones y antecedentes de los concursantes. Los consejeros esperan en este contexto que para mayo próximo estén terminados los dictámenes de la comisión de selección de todos los concursos en trámite, un primer paso al que luego se le deberá sumar un nuevo período de impugnaciones y el debate final en el plenario del organismo.
Por el momento, el concurso más conflictivo es el 42/10, que busca designar 17 cargos de fiscales de primera instancia en lo Penal, Contravencional y de Faltas, que fue cuestionado por supuestas irregularidades pero que se mantuvo firme a pesar de la sospechas. Esta es la única convocatoria que tiene el examen oral pendiente, pero con fecha ya establecida.
Esta renovación de cargos es clave para la Justicia porteña no sólo en lo que respecta a un mejor funcionamiento de sus juzgados, fiscalías y defensorías, sino también porque los porteños esperan continuar con el traspaso de delitos de los fueros federales a los de la Ciudad. Un proceso que comenzó cuando se aprobó la autonomía de la Capital y que todavía tiene un largo camino por delante.


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