18 de junio 2013 - 00:00

Ángeles: confesó el portero. “Soy el responsable, fui yo”

Ángeles: confesó el portero. “Soy el responsable, fui yo”
La fiscalía confirmó ayer que el portero Jorge Mangeri, de 45 años, fue quien atacó y mató a Ángeles Rawson, a la que abordó en el edificio donde vivía para luego arrojar su cuerpo, aún con vida, en un contenedor de basura.

"Soy el responsable de lo de Ravignani 2360; fui yo. Mi señora no tuvo nada que ver en el hecho", aseguró Mangeri el viernes ante la fiscal María Paula Asaro, quien está a cargo de la investigación, según un comunicado de la fiscalía publicado en Fiscales.gob.ar.

De acuerdo con la acusación fiscal, Mangeri interceptó a la joven en el hall del edificio, la llevó hasta el sótano y ahí la atacó y le propinó un puñetazo que la dejó inconsciente.

Pensando que estaba muerta, Mangeri preparó el "escenario" con cuerdas e hilos, para hacer pasar el hecho como un ataque de tinte mafioso, y luego él mismo sacó el cuerpo, dentro de una bolsa, y lo arrojó en un contenedor de basura cercano.

En el informe de la fiscalía se determinó que Mangeri, en su calidad de testigo, "incurrió en continuas contradicciones, razón por la cual, a efectos de garantizar el debido proceso y con el objeto de evitar la autoincriminación", la fiscal ordenó la suspensión de la declaración testimonial.

Cuando se le informó a Mangeri que sería sometido a una indagatoria, el portero indicó que había sufrido una privación ilegítima de su libertad y apremios ilegales por parte de la Policía, que incluso le dejaron marcas en su cuerpo. Ante esta denuncia, la fiscal Asaro convocó a médicos de la División Medicina Legal de la Policía Federal, quienes determinaron la existencia de dos tipos de lesiones en su cuerpo.

"Los médicos que revisaron a Mangeri refirieron que las lesiones que dijo haber sufrido antes de su detención se corresponden en realidad con heridas que podrían haber sido realizadas por la víctima durante su defensa de un ataque. A la vez, se presentaban lesiones autoproducidas, posiblemente para enmascarar aquellas que habría sufrido inicialmente con motivo del ataque", se indicó en el informe.

El día de la indagatoria, a las 5:15 de la mañana, Mangeri pidió hablar con la fiscal y le reconoció la autoría del crimen, del cual desligó por completo a su esposa. No obstante, la fiscal interrumpió al portero y le solicitó que "guarde silencio y que lo que quiera referir lo haga en presencia de su abogado defensor en el momento oportuno y ante el juez de la causa", según consignó en el acta.

La empleada doméstica de la familia Rawson, Dominga Trinidad Torres, dijo que Ángeles no fue esa mañana a su casa, por lo que la fiscal concluyó que la niña ingresó al edificio pero no a su departamento. "Ciertamente ello habla a las claras que fue atrapada en el lobby de la propiedad horizontal", explicó la fiscal. Asaro tuvo en cuenta además que Mangeri trabajaba en el edificio situado enfrente de donde vivía la chica. "Cuadra señalar que en este último se estaban efectuando refacciones de cañerías, producto de lo cual los residuos del material eran sacados en bolsas de consorcio a la calle", indicó la fiscal en el pedido de indagatoria. "Esta particularidad indica que no sería extraño ver al encargado transportando bolsas de peso, como la que habría sido utilizada para descartar el cuerpo de la ofendida, parte de la cual fue secuestrada en el predio provincial del CEAMSE alrededor del cadáver", agregó la fiscal.

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