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Año inolvidable con un cierre para el olvido
Se acabó el año Puma y todos estamos de acuerdo que no fue bueno el cierre. Una lástima porque no había razones que hicieran presuponer que podría pasar algo así. Ni por el juego que venían desarrollando ni por el año que había sido. Ya vendrá en los próximos días un análisis más exhaustivo -este suplemento tendrá el suyo en breve- pero lo que no se puede entender es la forma en que se terminó un año único, histó-rico.

Tuvo su pico máximo en el primer partido de la ventana contra Gales, tres semanas atrás. Hubo momentos que nos hicieron pensar en el buen rugby que pueden jugar Los Pumas en otros partidos. Nada de esto pasó el sábado pasado en la ciudad de Dublín, un lugar que se promociona por su buena onda pero que nunca le fue simpática a Los Pumas, pues aún no han podido ganar allí un match internacional.
El seleccionado llegó tarde a su conexión aérea y al malhumor del partido mal jugado se le sumó un atraso de 24 horas. Nada ayuda hoy para que los integrantes del cuerpo técnico, de trajín sin igual en un 2012 híper cargado, puedan hacer un análisis coherente de la situación. Seguramente, un corte, una vacación, venga bien para que puedan con mayor tranquilidad hacer el necesario balance de este 2012 y encontrar las razones de lo bueno y lo malo que Los Pumas hicieron.
Ahora, con una actuación tan negativa como cierre, seguramente sea más complicado hacerlo de manera objetiva. Hay cosas que requieren serenidad para analizar.


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